El LG 27GX790A-B concentra su propuesta en los 480 Hz de un WOLED 1440p de 27 pulgadas. La respuesta y la calibración por hardware son argumentos fuertes, mientras el acabado mate y algunos detalles de funcionamiento requieren más atención que una simple comparación de especificaciones.
Las pruebas permiten separar tres decisiones: cómo mantener estable el brillo de escritorio, qué modo HDR elegir y qué conexión usar si aparecen problemas con VRR. Su atractivo final depende también de la diferencia de precio frente a las alternativas.
Montaje, ergonomía y equipamiento
La peana me ha parecido bastante buena. La base es totalmente metálica. Sí, ocupa bastante, pero ese espacio lo puedes aprovechar para dejar cosas encima sin problema. El mástil también es voluminoso. Por fuera hay plástico, pero la sensación general de calidad es sólida.
En ergonomía va bien servido:
- Ajuste de altura, y además sube bastante
- Inclinación y reclinación
- Posibilidad de ponerlo en vertical en un sentido
- Giro, aunque con rango algo más limitado
Trae todos los cables necesarios, incluyendo:
- HDMI
- DisplayPort
- Cable para alimentar el hub USB
También incorpora un jack de audio de 4 polos, compatible con sonido envolvente y con micrófono. No es algo espectacular sobre el papel, pero la realidad es que no todos lo incluyen y puede venir muy bien.


El acabado mate y las particularidades del WOLED
Una parte importante de la experiencia visual no tiene que ver solo con la calibración. También importa mucho el acabado de la superficie. Y aquí el LG 27GX790A usa un recubrimiento mate.
De hecho, no es un mate especialmente ligero. He probado IPS con un tratamiento menos agresivo. ¿Qué implica esto?
- Los reflejos se difuminan mejor y molestan menos
- La superficie introduce cierta granulación
- La imagen puede percibirse un poco más borrosa o menos limpia que en un glossy
Ya sabéis que yo soy bastante de team glossy, así que para mí esto resta. Pero si usas el monitor en un entorno complicado con luz ambiente, puede ser justo lo contrario y venirte bien.
Aquí WOLED tiene una ventaja clara frente a QD-OLED. Los negros se mantienen más puros bajo luz ambiente. No aparece ese tono magenta tan típico de algunos QD-OLED cuando les da la luz. O si aparece, es mucho menos evidente.
La parte menos agradable es el famoso efecto rejilla o ciertos problemas de degradado en grises. Mucha gente lo comenta y sí, aquí está.
Si notas un degradado especialmente feo o alguna banda rara al principio, merece la pena forzar una limpieza de píxeles, incluso dos si hace falta. Sobre todo al sacar el monitor de la caja por primera vez. Eso puede mitigar bastante ciertas marcas o líneas iniciales.
Lo que no va a desaparecer del todo es el efecto rejilla. Eso forma parte de la tecnología.
Otro clásico de este WOLED de tercera generación es que en grises oscuros y negros en SDR se puede comer algo de detalle. Si no distingues bien información en sombra, puedes recurrir al ecualizador de negros o a algún modo de imagen que levante ligeramente el nivel de negro.
Y no, calibrarlo no elimina del todo este comportamiento. Es otra limitación tecnológica.

Color en SDR y calibración por hardware
En esta LG 27GX790A Review Técnica, una de las primeras cosas que merece la pena mirar es la base de color del panel. Y aquí el monitor cumple bastante bien.
- DCI-P3: 98,5%
- Adobe RGB: 95,5%
- sRGB: cobertura sobrada
Sobre el papel son cifras propias de un OLED moderno bien resuelto. La parte interesante está en cómo vienen implementados los modos de imagen.
Tal como viene de serie, con gamma en modo 2 y temperatura de color en usuario, el ajuste general está bastante bien.
- Los grises están razonablemente en su sitio
- Los blancos se desvían un poco
- La temperatura de color queda cerca de 6500K
- El gamma sigue de forma bastante aceptable el 2.2
- 98.5% de cobertura en DCIP3
En precisión de color, se acerca bastante a P3 y entrega un Delta E medio de 2,12. No es una barbaridad, pero tampoco una calibración de referencia. El principal lastre está en el amarillo, que se va un poco.
El modo DCI-P3 reduce algo la sobresaturación y mejora un poco la precisión de color. El problema es que viene asociado a una especie de gamma 2.4 bastante rara, con una caída pronunciada que no puedes corregir desde el menú.
En este modo sí puedes tocar brillo y temperatura de color, pero no ese comportamiento del gamma. Así que si no te convence, lo más sensato es volver a Jugador 1.
El modo sRGB recorta la gama hasta aproximadamente un 97,4%, lo cual no está nada mal. En líneas generales funciona bien, pero aparecen varios detalles:
- Hay algo de desviación en los blancos
- Los negros están mejor ajustados
- La curva gamma sRGB no se sigue del todo bien
- Al final de la curva aparece una caída brusca similar a la del modo P3
Aquí LG mete una función bastante más interesante de lo habitual. El monitor soporta calibración por hardware. Esto no es lo normal en monitores gaming de este rango, y menos aún en un OLED relativamente barato.
Si usas el software de calibración de LG junto con una sonda, puedes guardar la calibración dentro del propio monitor. Tiene dos presets internos, algo tipo Calibrado 1 y Calibrado 2, por si quieres perfiles diferentes.
Desde el programa puedes definir:
- Espacio de color objetivo
- Gamma
- Temperatura de color
- Parámetros generales de calibración
El proceso además es bastante simple. Colocas el calibrador en el centro, sigues el asistente y el sistema te instala un perfil ICC mientras carga los ajustes en el monitor. Todo apunta a que LG está usando algún tipo de 3D LUT interno, algo más típico de televisores que de monitores gaming.
Antes incluso de calibrarlo, esos modos internos calibrados no estaban mal, aunque sí arrastraban problemas de gamma. Ya afinándolo con software externo, la recomendación que me deja este monitor es bastante clara:
- Usarlo en Jugador 1
- Bajar un punto el verde en la temperatura de color
- Cargar un ICC si quieres rascar algo más de precisión
Incluso así, hay cosas que no se corrigen del todo, especialmente ese amarillo que sigue saliendo algo desviado. El balance de blancos sí mejora más claramente.
También me encontré un fallo bastante raro. Después de calibrarlo con el software de LG y dejar activo el modo Calibrado 1, apareció una especie de marca vertical en el centro. Al final resultó que el monitor estaba mostrando a un lado la imagen calibrada y al otro lo que parecía el modo Jugador 1.
Al cambiar entre modos de imagen volvió a la normalidad. Si te pasa, no parece un problema del panel como tal, sino una ida de olla puntual del software o del guardado interno del perfil.
Brillo en SDR: estabilidad o más intensidad
En SDR, el monitor se mueve en torno a 250 a 260 nits en ventana de pantalla completa, dependiendo un poco de la sonda usada. Es lo esperable en este tipo de WOLED.
Lo interesante está en un ajuste del OSD llamado Brillo máximo, que modifica el comportamiento del ABL.
Con esta opción apagada, el brillo es bastante uniforme. Hay una pequeña variación curiosa donde el 100% de APL puede quedar incluso un poco por encima de valores con APL menor, pero la diferencia no es grande.
Si vas a usar el monitor para trabajo, edición de imagen o vídeo, esta es la configuración más sensata, porque reduce las variaciones de luminancia y hace todo más estable.
Si activas este ajuste, el monitor gana brillo en escenas con APL más pequeño. Para consumo de contenido puede ser interesante, porque la imagen se percibe más impactante. A cambio, introduces un comportamiento de brillo menos uniforme.
HDR: interpretar cada ajuste por su curva
El brillo permanece uniforme, pero no es una configuración recomendable para HDR porque le quita parte de la gracia al formato.
Este sería el modo más equilibrado. Puedes esperar un pico de brillo cercano a 600 nits al 2% de APL, junto con una mejor calibración tanto de la curva PQ EOTF como de la luminancia.
Las imprecisiones empiezan a notarse más a partir del 25% de APL, empeorando al llegar al 100% de APL. Es exactamente el patrón habitual en estos paneles.


En Bajo, el seguimiento queda bastante cerca de la referencia con ventanas pequeñas, aunque levanta ligeramente sombras y tonos medios. La comparación al 10 % y al 25 % permite ver el cambio conforme aumenta la superficie iluminada, que el pico de brillo por sí solo no describe.
Con brillo máximo en Alto, la captura al 10 % muestra tonos medios por encima de la referencia y una compresión de las altas luces al alcanzar el límite del panel. Por tanto, no describe un oscurecimiento general de la imagen. El pico superior de este ajuste no equivale a un seguimiento más fiel de la señal: Bajo resulta la opción más conservadora de las dos.
En reproducción de color, no hay una pérdida relevante frente a SDR. Los números quedan aproximadamente así:
- BT.2020: 73,8%
- UHD / P3: 98,82%
Y en volumen de color, que no hay que confundir con volumen de gama porque aquí también entra el brillo, se ven cifras muy típicas de este tipo de panel OLED.
480 Hz, VRR y el problema con DisplayPort
En tiempos de respuesta hay poco misterio. Como buen OLED, las transiciones son instantáneas y la imagen se ve muy fluida. Si además le sumas 480 Hz, el resultado es el que esperas de un monitor orientado al juego competitivo.
La pregunta importante no es si va rápido. Eso ya lo sabemos. La pregunta es si te compensa 480 Hz frente a 240 Hz. Y eso depende totalmente de:
- Tu equipo
- Los juegos que uses
- Tu nivel de exigencia con el motion clarity
Donde sí noté algo diferente es en el overshoot, que aquí parece un poco mayor que en otros OLED que he probado. En las gráficas se aprecia, aunque luego en pruebas prácticas y en test tipo UFO es difícil notarlo de forma clara, así que tampoco lo pondría como una gran pega.
Como cualquier monitor gaming moderno, es compatible con Adaptive Sync, G-Sync, FreeSync y VRR. Pero sigue arrastrando uno de los males habituales de los OLED: flickering cuando usas refresco variable.
Tiene dos modos, básico y extendido, este último con algo más de rango. En ambos puede aparecer parpadeo, especialmente si el framerate fluctúa mucho.
Y aquí llega otro bug. Usando sobre todo el modo básico, aunque también me pasó en el extendido, a veces el monitor perdía la imagen. Investigando un poco, parece relacionado con cómo está implementado el DisplayPort 2.1.
Ojo con esto porque el marketing aquí puede confundir. Sí, pone DisplayPort 2.1 bien grande, pero no es de ancho de banda completo. Es UHBR 13.5, que sigue sin dar para 1440p a 480 Hz incluso en 8 bits sin compresión. Así que sigue entrando en juego DSC.
Lo curioso es que, si entras al menú del monitor y fuerzas la versión de DisplayPort a 1.4, el problema de pérdida de imagen desaparece en mis pruebas al usar G-Sync. Así que la recomendación más simple es:
- Si usas VRR y notas fallos, prueba a poner DisplayPort en 1.4
- Si no quieres complicarte, desactiva G-Sync
Sinceramente, en OLED yo no suelo recomendar G-Sync por el tema del parpadeo. Personalmente prefiero un V-Sync ligero y listo. Me molesta más el flicker de lo que me aporta el VRR.
El input lag está bastante bien, especialmente cuando el modo DAS está activado. Ese es el modo de baja latencia de LG, y con el preset que más recomiendo, que es Jugador 1, queda activo automáticamente.
En esa configuración las latencias son menores que usando otros modos no orientados a juego. Aquí, sin sorpresas: cumple con lo que debería ofrecer un monitor de este tipo.
Permite usar una emulación de modo 24 pulgadas, algo bastante interesante si prefieres un área de juego más contenida para títulos competitivos.

PS5 y mantenimiento del panel
No es el monitor que yo me compraría pensando en una PlayStation 5, pero ya que está la posibilidad, conviene revisar cómo se comporta.
Con HDMI 2.1 de ancho de banda completo puedes usarlo en:
- 4K
- 120 Hz
- VRR
La pega está en el ALLM. No conseguí activarlo. Tras tocar ajustes y probar configuraciones, el sistema seguía indicando que no era compatible. No tengo claro si entra en conflicto con el modo de baja latencia que ya se activa internamente con Jugador 1, pero desde luego no me funcionó como debería.
No hay nada especialmente exótico en cuanto a protecciones, son algo escasas, pero suficientes. No incluye sensores de presencia ni inventos raros. Lo que sí lleva son las medidas básicas habituales:
- Pixel Shift
- Refresco de píxeles
- Otras rutinas de mantenimiento típicas

Precio y alternativas: dónde tiene sentido
El precio es lo que convierte a este monitor en algo realmente interesante. En tiendas habituales suele verse por debajo de 700 euros, y donde más sentido suele tener es en la propia tienda oficial de LG, sobre todo si pillas cupón.
Con descuento adicional, usando el cupón LGIMARTZ en su página web se puede quedar en torno a 630 euros. Y ahí es donde cambia la película, porque entra en una zona de precio donde no tiene demasiados rivales directos con estas especificaciones.
El cupón es de afiliado, LG no está patrocinando esta ni ninguna de las reviews que veas por aquí.
También puedes consultar su precio en Amazon, lo he llegado a ver por un precio similar, normalmente cuesta algo más caro.
Frente al modelo de Asus que usa el mismo panel, este LG sale mejor parado en relación calidad-precio. El Asus está un poco más pulido, eso sí. Tiene detalles extra como:
- Mejor sensación de producto afinado
- Funciones tipo anti-flicker OLED
- Black Frame Insertion
Pero también renuncia a cosas como:
- Calibración por hardware
- Jack de audio de 4 polos
Y como normalmente cuesta bastante más, sinceramente, no pagaría ese extra ni de broma.
Si ya me voy a gastar bastante más dinero, entonces preferiría dar el salto a otra categoría:
- Un QD-OLED de 500 Hz
- O el tandem WOLED de 540 Hz con dual mode de Asus
Pero eso ya juega en otra liga de precio y disponibilidad.
Después de darle vueltas, la conclusión de esta LG 27GX790A Review Técnica es bastante sencilla: me parece muy recomendable si lo que quieres es un monitor OLED con muchísimos hercios al menor precio posible.
No es perfecto. Tiene:
- Acabado mate
- Algunos bugs evitables
- Detalles de calibración mejorables
- Limitaciones típicas del WOLED en negros, grises y SDR/HDR
Pero ninguno de esos puntos me parece lo bastante serio como para descartar la compra, especialmente por lo que cuesta. Y eso, en un producto tan nicho como un 1440p OLED de 480 Hz, dice bastante.
Si encuentras el LG 27GX790A en la zona de precio adecuada, es una compra muy sólida. No es el OLED de 480 Hz perfecto, pero sí puede ser el que mejor cuadra para muchísima gente porque cuesta menos de lo que debería para lo que ofrece.
Resumen rápido:
- Lo mejor: 480 Hz, buen color, calibración por hardware, latencia baja, precio muy competitivo
- Lo peor: acabado mate, flickering con VRR, bugs puntuales, limitaciones típicas del WOLED
- Compra recomendada: sí, especialmente si priorizas hercios y precio


