El Gigabyte G27Q2 combina una imagen de amplia gama, buen contraste para ser IPS y una peana completa con 1440p en 27 pulgadas y hasta 210 Hz. Su interés está en reunir esas ventajas a un precio ajustado. Los compromisos aparecen en el acabado mate, la calibración y un overdrive al que le falta un punto intermedio.
Es una opción especialmente interesante para jugar y alternar con tareas de escritorio. Para edición sensible al color, la cobertura del panel resulta prometedora, pero el modo sRGB y la uniformidad de la unidad impiden recomendarlo con la misma facilidad. Estas diferencias son las que conviene valorar más allá de su lista de especificaciones.
Embalaje, montaje y una peana que aprovecha bien el escritorio
La caja incluye cable DisplayPort, alimentación, documentación y un clip para ordenar los cables. El soporte y la base se montan sin que el conjunto ocupe demasiado espacio: la peana metálica y el mástil son relativamente finos, pero transmiten una sensación de solidez.


La ergonomía está bien resuelta. Permite ajustar altura, inclinación, giro lateral y posición vertical, lo que facilita colocar la pantalla sin recurrir a un brazo. El diseño es sobrio; el logo frontal es más grande que en otros Gigabyte, un detalle estético que me gustaba más cuando era discreto.
Conexiones y acabado: útil para varios usos, con un mate marcado
El USB-C permite llevar vídeo y entrega 15 W de carga. Es un extra práctico para conectar un equipo compatible, aunque esa potencia no sustituye la alimentación de un portátil exigente. El menú se maneja con joystick, más cómodo que una fila de botones para cambiar de preset y ajustar la imagen.


El recubrimiento es bastante mate. Disimula bien las fuentes de luz, pero añade una granulación perceptible y resta algo de limpieza a la imagen. No es un problema de resolución: es el efecto de la superficie sobre el texto y los fondos claros. Si eres sensible a ese acabado, conviene darle peso en la elección.
Color: mucha gama para jugar, menos precisión de la que parece
El modo Standard es el punto de partida recomendado para gaming y multimedia. La temperatura se acerca a 6500 K y el seguimiento de gamma es aceptable, aunque quedan desajustes en blancos y algunos colores. La amplia cobertura da una imagen viva; no significa que todo el contenido vaya a representarse con fidelidad.
El modo sRGB intenta contener esa saturación. Conserva alrededor del 95,7 % de la gama, pero bloquea prácticamente todos los ajustes salvo brillo. El blanco resulta cálido y el comportamiento de grises es mejorable. El gamma queda algo más encaminado que en Standard, sin que eso resuelva el conjunto.
Para calibrar con sonda tiene más sentido partir de Standard, donde se puede modificar la temperatura de color. El ajuste manual y el perfil ICC mejoran blancos y grises, aunque algunos colores siguen sin quedar perfectamente colocados. Un perfil de otra unidad tampoco garantiza el mismo resultado.
Buen contraste para IPS, con una diferencia entre uniformidad de brillo y color
En SDR se midieron unos 380 nits con la sonda usada como referencia para comparar con modelos anteriores. El contraste, alrededor de 1600:1, está por encima de lo habitual en muchos IPS de este segmento. Ayuda a que la imagen tenga más profundidad, aunque sigue sin ofrecer el negro de un OLED o la atenuación local de un Mini LED.
La unidad mostró pocas fugas de luz, glow relativamente contenido y una distribución de brillo razonable. El color fue menos uniforme en la parte derecha. Son observaciones diferentes: una pantalla puede repartir bien su luminancia y, a la vez, variar de tonalidad de una zona a otra.


La comparación explica por qué el resultado para escritorio y juegos es más convincente que para edición exigente. Estos mapas describen esta unidad; no permiten atribuir exactamente la misma desviación a todos los G27Q2.
HDR: conserva el color, pero el contraste sigue limitando la experiencia
Entre los presets probados, el modo llamado HDR ofrece el seguimiento más aprovechable. Mantiene bastante bien los tonos medios, aunque eleva el negro y oscurece ligeramente parte de las sombras. Su máximo ronda los 423 nits; HDR Game y Movie reducen el brillo disponible.
No se observó una pérdida anómala de gama al activarlo. Aun así, la buena cobertura no resuelve el límite principal: sin atenuación local, el monitor no puede combinar negros profundos con luces intensas. El HDR queda como una compatibilidad adicional, no como un motivo central para comprarlo.
210 Hz y overdrive: falta un ajuste intermedio
El panel funciona a 200 Hz de serie y permite llegar a 210 Hz mediante overclock. En la unidad probada no aparecieron parpadeos ni se perdió la posibilidad de usar 10 bits mediante 8 bits más FRC. La mejora frente a 200 Hz es pequeña; elegir bien el overdrive tiene más efecto sobre la limpieza del movimiento.
Picture Quality mantiene muy poco overshoot, pero deja transiciones iniciales más lentas. Balance baja de 5 ms de media inicial a costa de una sobrecorrección considerable. Entre ambos falta una opción que conserve más velocidad sin introducir tantos artefactos. Smart OD se adapta al refresco, pero no termina de mejorar esa elección manual.
Aim Stabilizer Sync añade parpadeo de la retroiluminación para reducir el desenfoque, con algo de pérdida de brillo y posible imagen doble. En este modelo no funciona simultáneamente con G-SYNC. Además, hay que elegir primero el overdrive y activar después Aim Stabilizer, porque al encenderlo se bloquea ese control.
Picture Quality o Balance son las combinaciones que tienen más sentido para probarlo. No dispone de ajustes avanzados de claridad; es un extra básico. La certificación G-SYNC Compatible, utilizada por separado, sí dio un funcionamiento correcto sin parpadeos anómalos en la prueba.
PS5: 1440p a 120 Hz, con límites claros
En PS5 admite 1440p a 120 Hz y también una entrada 4K a 60 Hz. No dispone de VRR ni ALLM en esta consola. La compatibilidad G-SYNC del PC no se puede trasladar a este caso.

A 120 Hz se puede usar Picture Quality si se tolera algo de overshoot; para evitarlo, conviene apagar el overdrive. A 60 Hz, la recomendación es dejarlo desactivado. El input lag medido es algo mayor que en algunos rivales, aunque no resultó una limitación destacable en el uso descrito en el análisis. No incorpora altavoces.
Cuándo lo elegiría
El G27Q2 tiene sentido si buscas un IPS rápido con buena ergonomía, USB-C con vídeo y una imagen de amplia gama, y aparece a un precio claramente competitivo. El contraste y la peana son ventajas prácticas; el modo sRGB, la uniformidad de color y el equilibrio del overdrive son sus puntos menos redondos.
Como criterio de compra del análisis, alrededor de 135 € resultaba especialmente atractivo y hasta unos 160–170 € seguía siendo una opción razonable. Cerca de 200 € perdía fuerza frente a alternativas mejor afinadas. Son referencias para valorar la compra, no una oferta vigente: los enlaces de la cabecera muestran las opciones disponibles.
Conviene comprobar la referencia exacta. G27Q2 y M27Q2 son modelos distintos; las diferencias de panel, gama y extras no deben darse por intercambiables por compartir parte del nombre.




