Gigabyte G27Q2
Monitor gaming 1440p IPS de 27" y hasta 210 Hz, con muy buena cobertura de color, contraste alto para ser IPS, USB-C y ergonomía completa, aunque con HDR básico y overdrive mejorable.
Lo mejor
- Cobertura de color muy amplia para su categoría.
- Contraste excelente para ser IPS.
- Muy buena ergonomía y USB-C aunque solo de 15W
Lo peor
- Precalibración y modo sRGB mejorables.
- Overdrive mejorable, falta un modo intermedio.
- HDR básico y acabado mate algo marcado.
Ideal para
- Quien quiera buen color, buen contraste IPS y ergonomía completa.
- Usuarios que lo encuentren a precio agresivo en oferta.
No lo compraría si...
- Lo encuentras cerca de 200 € o más.
- Buscas buen HDR real.
- Necesitas precisión de color seria o un modo sRGB muy fino y no tienes sonda
Ver datos completos
SDR
HDR
Gaming PC
Compatibilidad PS5
4K 60 Hz
Conectividad
Construcción, peana y extras
El Gigabyte G27Q2 entra de lleno en una de las categorías más peleadas del momento: 27 pulgadas, resolución 1440p, panel IPS y tasa de refresco alta para jugar en serio sin irte a precios absurdos. Sobre el papel pinta muy bien. La clave, como casi siempre, está en si realmente compensa frente a la competencia y, sobre todo, a qué precio.
Después de probarlo a fondo, medir color, brillo, contraste, HDR, tiempos de respuesta, compatibilidad y ergonomía, la conclusión es bastante clara: el Gigabyte G27Q2 es un monitor muy interesante si lo pillas de oferta. Si se acerca demasiado a modelos mejor afinados, ya no lo veo tan redondo.
Qué ofrece el Gigabyte G27Q2 sobre el papel
La propuesta del Gigabyte G27Q2 es la típica que ahora mismo busca muchísima gente, pero con algunos extras que lo hacen destacar:
- 27 pulgadas
- Resolución QHD / 1440p
- Panel IPS
- Hasta 210 Hz con overclock
- 200 Hz de serie
- USB-C con vídeo y 15 W de carga
- Compatibilidad G-SYNC
- Soporte ergonómico muy completo
Lo más importante aquí es el contexto de precio. Se ha podido ver en ofertas puntuales por unos 135 euros, y a ese precio directamente se vuelve muy goloso. Si sube demasiado, ya entra en una franja donde hay rivales mejor calibrados y mejor afinados.
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Unboxing y accesorios: bien resuelto desde el principio
Una cosa que suele hacer bien Gigabyte en muchos de sus monitores es el contenido de la caja, y aquí vuelve a cumplir. El Gigabyte G27Q2 incluye más de lo típico justo:
- Cable de alimentación europeo
- Otro cable de alimentación de clavija americana
- Cable DisplayPort
- Documentación
- Clip para organizar cables
- Peana y soporte








Se agradece especialmente que venga ya con DisplayPort, porque en un monitor como este es lo lógico si quieres aprovechar bien su tasa de refresco.
Diseño, soporte y ergonomía
En diseño, el Gigabyte G27Q2 va por un camino sobrio y minimalista. No intenta llamar la atención con formas raras ni con estética gaming exagerada. Eso, personalmente, me gusta.
La peana es de esas que ya hemos visto en otros modelos de Gigabyte y sigue pareciéndome muy buena. Es metálica, se siente robusta y, al mismo tiempo, ocupa poco espacio en el escritorio porque tanto la base como el mástil son bastante finos.

Además, en ergonomía va sobrado. Permite:
- Ajuste de altura
- Inclinación
- Giro lateral sin mover la base
- Pivotar en vertical
Ese conjunto hace que el día a día con el monitor sea bastante cómodo. La única pega estética que le pondría es que Gigabyte ha puesto el logo frontal bastante grande. En otros modelos quedaba más discreto y, sinceramente, me gustaba más así.

Puertos y manejo del OSD
En conectividad, el Gigabyte G27Q2 va bien servido. Lo más interesante es ese USB-C de 15 W que no solo carga, sino que también puede sacar imagen. No es un USB-C de gran potencia para portátiles exigentes, pero como extra está muy bien.

Para navegar por el menú tenemos joystick, que sigue siendo la mejor solución frente a botones sueltos. Es más cómodo, más rápido y menos frustrante.

Cuando se habla de ajustes, también conviene mencionar algo importante: el monitor tiene varios presets, pero no todos son igual de útiles, y algunos bloquean opciones que vendría bien poder tocar.
Acabado de pantalla y reflejos
La superficie del panel es mate y además de los mates bastante marcados. Esto tiene su parte buena y su parte mala.
La buena es clara: disimula muy bien los reflejos. Si tienes luz alrededor, el Gigabyte G27Q2 aguanta bien en ese sentido.
La mala es que ese tratamiento introduce cierta granulación. No hablo de densidad de píxeles ni de falta de resolución, sino de esa sensación de imagen un poco más turbia o menos limpia que algunos recubrimientos mates fuertes producen.

No es algo dramático, pero si eres especialmente sensible al acabado de pantalla, conviene tenerlo en cuenta.
Calidad de imagen en SDR: buen color, pero con matices
Aquí es donde el Gigabyte G27Q2 deja sensaciones mixtas. Por un lado, tiene unas coberturas de color muy buenas para su categoría. Por otro, la calibración de fábrica y ciertos errores en algunos tonos evitan que sea un monitor ideal para trabajo serio de color.
El mejor modo para jugar y consumir contenido
Entre los distintos presets, el que mejor rendimiento general da para gaming y multimedia es el modo estándar. Es el más recomendable si no quieres complicarte demasiado.

De serie ofrece un resultado razonablemente bueno, aunque arrastra un pequeño problema en los blancos. La temperatura de color se acerca bastante a los 6500K y la gamma 2.2 se sigue de forma aceptable, aunque con cierta tendencia a irse un poco hacia arriba.

Cobertura de color
Las cifras en gama amplia son de lo mejor del monitor:
- DCI-P3: 97,5%
- Adobe RGB: 95,4%
Eso está muy bien para un monitor de este perfil. En DCI-P3 va especialmente fuerte, y eso se traduce en una imagen con bastante viveza.



Ahora bien, en Adobe RGB el monitor no está realmente pensado para trabajar con precisión y, de hecho, el rojo aparece bastante sobresaturado.

Precisión de color
La precisión no está mal, pero tampoco es para tirar cohetes. Hay colores que se escapan y no quedan exactamente donde deberían. Esto ya te va dando la pista de que el Gigabyte G27Q2 está más orientado a jugar que a edición crítica.

Modo sRGB: útil, pero claramente mejorable
Como en el modo estándar se sobrepasa sRGB de forma evidente, el monitor incluye un modo sRGB para recortar esa sobresaturación si quieres trabajar o consumir contenido dentro de esa gama.
El problema es que ese modo viene bastante limitado. Puedes tocar el brillo, pero no el resto de ajustes. La cobertura se queda en torno al 95,7%, que no está mal, pero la precisión deja que desear, sobre todo por unos blancos demasiado elevados. Además, la temperatura de color tira bastante a cálida.



La gamma, eso sí, se sigue algo mejor aquí que en el modo estándar. Aun así, no poder personalizar este preset le resta mucho valor, especialmetne viendo que el color blanco está excesivamente frío, con un CCT medio de 5686.
Calibración manual: mejora, pero no hace milagros
Donde sí se puede rascar algo más es en el modo estándar, porque ese sí permite tocar la temperatura de color. Tras calibrarlo con sonda y aplicar ajustes personalizados junto a un perfil ICC, la situación mejora.
Con esa calibración se pueden corregir bastante bien los problemas de escala de grises y blancos. Pero incluso así hay colores que siguen sin quedar totalmente en su sitio.


Es decir, se puede afinar, sí, pero no esperes convertir el Gigabyte G27Q2 en una herramienta profesional de color solo con una calibración.
Uniformidad del color
Otro punto que limita su uso para edición es la uniformidad. En la unidad probada, la parte derecha del panel deja bastante que desear en uniformidad de color.


Por eso la valoración aquí es muy sencilla:
- Para gaming y consumo multimedia: muy bien, porque las coberturas amplias dan ese look vivo y saturado que a mucha gente le encanta.
- Para edición y trabajo de color: se queda algo corto por calibración, uniformidad y por un modo sRGB poco fino.
Brillo, contraste, uniformidad y calidad del panel
En brillo, el Gigabyte G27Q2 da aproximadamente 380 nits máximos en SDR con la sonda de referencia utilizada para comparar con otros modelos analizados anteriormente.

No es el monitor más brillante de su segmento, pero está bien. Donde sí sorprende de verdad es en el contraste. Para ser un IPS, ronda los 1600:1, una cifra muy buena y claramente por encima de lo habitual en muchos competidores.
Ese contraste ayuda bastante a la percepción general de la imagen y también hace que el glow y ciertos artefactos propios del IPS resulten menos molestos.
Además:
- La uniformidad del brillo está bastante bien
- La unidad probada tiene poca fuga de luz
- No se detectaron píxeles muertos
- El IPS glow está relativamente contenido frente a la competencia

En este apartado, sinceramente, el Gigabyte G27Q2 sale bastante bien parado.
HDR: está, pero no es un motivo de compra
El monitor es compatible con HDR, pero aquí conviene ser muy directo: no es un HDR especialmente convincente. No porque esté roto, sino porque un panel IPS convencional sin el contraste y el brillo de un OLED o un mini LED se queda lejos de ofrecer una experiencia HDR realmente impactante.
Aun así, entre los tres modos disponibles, el que mejor sigue la curva PQ EOTF y la luminancia es el modo HDR a secas, que además viene bloqueado mientras que otros sí permiten algo más de personalización.

En este modo alcanza unos 423 nits máximos. No está mal para un HDR básico, pero tampoco es suficiente para venderlo como una gran experiencia HDR.
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Lo positivo es que no hay pérdidas raras de color, y las coberturas siguen siendo buenas:
- BT.2020: alrededor del 73,5%
- UHDA-P3: cerca del 97-98%





También se menciona el volumen de color, que tiene en cuenta no solo la gama sino también el brillo. Como suele pasar, esas cifras quedan algo por debajo de la cobertura de gama pura.

210 Hz, overclock y tiempos de respuesta
Uno de los ganchos del Gigabyte G27Q2 es que puede llegar a 210 Hz con overclock. De serie funciona a 200 Hz, y al activar el overclock aparece el típico aviso de posibles problemas como flickering. En la práctica, al menos en esta unidad, no se apreciaron problemas de ese estilo, así que tiene sentido activarlo.

Además, no hay sacrificio en color por usar esa frecuencia, ya que el monitor mantiene 10 bits mediante 8 bits + FRC.

Overdrive: el punto más mejorable del monitor
Aquí es donde el Gigabyte G27Q2 está bien, pero no termina de rematar. Hay varios modos de overdrive configurables, incluido el típico Smart OD, que en teoría adapta el nivel según la frecuencia de refresco.

Suena bien en teoría, sobre todo si usas VRR, pero en la práctica pasa lo de casi siempre en muchos Gigabyte: sí se adapta, pero no termina de adaptarse bien. Suele haber un modo fijo mejor que el automático.
El monitor además es G-SYNC Compatible certificado por Nvidia, y esa parte sí funciona bien, sin parpadeos raros.

Qué modo conviene usar
A máxima frecuencia, fijándose en las transiciones, el modo más agresivo mete bastante overshoot. Por eso las dos opciones que realmente tienen sentido son estas:
- Picture Quality: prácticamente sin overshoot, salvo en una transición concreta, pero con tiempos gray-to-gray iniciales algo más lentos.
- Balance: baja de los 5 ms de respuesta inicial, pero sube el overshoot de forma considerable.

La sensación general es que falta un modo intermedio entre ambos. Algo que ofreciera mejor equilibrio entre rapidez y control de artefactos. Ahí está, probablemente, el mayor margen de mejora del monitor.
Aun así, tampoco hay que dramatizar. Estos IPS modernos ya salen bastante rápidos de base y, en la práctica, el ghosting es bajo.


También hay una observación interesante: en ciertas pruebas de movimiento, los monitores con peor negro y menos contraste suelen salir beneficiados visualmente, como pasa con algunos paneles Nano IPS. Conviene tenerlo en cuenta cuando se comparan capturas.

MPRT / backlight strobing: extra curioso, pero no imprescindible
El Gigabyte G27Q2 también incluye un modo de reducción de motion blur mediante parpadeo de la retroiluminación. Gigabyte lo llama Aim Stabilizer Sync, aunque ese “Sync” puede llevar a confusión.
En este caso no se puede usar a la vez que G-SYNC. No funciona como en otros monitores donde ese tipo de tecnología sí puede convivir con VRR.

Como siempre con este tipo de modos, el panel hace parpadear la retroiluminación para mejorar la claridad del movimiento. A cambio:
- Baja algo el brillo
- Puede aparecer strobe crosstalk, ese efecto de imagen doble

Se puede combinar con distintos modos de overdrive, y las mejores combinaciones serían con Picture Quality o con Balance. Eso sí, hay un pequeño bug: primero hay que seleccionar el overdrive y después activar Aim Stabilizer, porque una vez activado se bloquea el ajuste del overdrive.
No me parece una función mala, pero sí bastante básica. No tiene regulador de claridad ni opciones avanzadas como sí ofrecen otros fabricantes en modelos más trabajados.

Compatibilidad con PS5
Si piensas usar el Gigabyte G27Q2 con PlayStation 5, aquí no hay grandes sorpresas. Se puede configurar a 1440p y 120 Hz, pero no es compatible con VRR ni con ALLM en esta plataforma.

También soporta 4K a 60 Hz, lo cual siempre viene bien a nivel de compatibilidad.

En cuanto a ajustes recomendados con PS5:
- A 120 Hz: usar Picture Quality si toleras algo de overshoot. Si no, apagar el overdrive.
- A 60 Hz: mejor apagar el overdrive, porque los demás modos meten demasiado overshoot.



Input lag y otros detalles
El input lag del Gigabyte G27Q2 es un pelín más alto que el de algunos rivales, pero sigue estando en un nivel que no vas a notar en uso normal ni jugando de forma competitiva salvo que te pongas extremadamente tiquismiquis.

Por lo demás:
- No tiene altavoces integrados
- Incluye algunas funciones extra menores, pero nada especialmente determinante

Lo mejor y lo peor del Gigabyte G27Q2
Lo mejor
- Cobertura de color muy amplia para su categoría
- Contraste excelente para ser IPS
- Muy buena ergonomía
- USB-C con vídeo
- 210 Hz con overclock funcional
- Buen control de glow y fugas en una buena unidad
- G-SYNC Compatible funcionando correctamente
Lo peor
- Precalibración mejorable, sobre todo en grises y blancos
- Hay colores que se resisten incluso tras calibración
- Modo sRGB flojo y poco configurable
- Uniformidad de color irregular en algunas zonas
- Overdrive mejorable, falta un punto intermedio
- El HDR cumple sin más
- El acabado mate fuerte resta algo de limpieza a la imagen
¿Merece la pena comprar el Gigabyte G27Q2?
La respuesta depende muchísimo del precio, más que en otros casos.
Mi valoración sería esta:
- Por unos 135 euros: me parece una compra increíble.
- Hasta 160-170 euros: sigue siendo una opción muy correcta.
- Por 200 euros: ya me cuesta más recomendarlo porque entra a competir con modelos como el Asus TUF, que considero algo mejor afinados aunque tengan menos gama de color.
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El Gigabyte G27Q2 me parece una alternativa interesante frente a otras opciones muy repetidas en este segmento, como algunos KTC. No es perfecto, claro que no. En monitores nunca hay uno perfecto, menos aún en esta franja. Pero sí tiene suficiente personalidad como para estar en la lista corta si lo ves a buen precio.
Ojo con la confusión: G27Q2 y M27Q2 no son lo mismo
Importante no liarse con los nombres. También existe el M27Q2, que usa tecnología Quantum Dot, debería ofrecer una gama de color aún más amplia, cuesta más y parece incluir algún extra adicional.
Pero no es el mismo monitor. Si estás buscando específicamente el Gigabyte G27Q2, revisa bien la referencia antes de comprar.
Conclusión final
El Gigabyte G27Q2 es de esos monitores que tienen bastante sentido en el mercado actual. Combina una base muy atractiva con varios puntos fuertes reales: contraste sorprendentemente alto para IPS, buena cobertura de color, 210 Hz, ergonomía muy completa y conectividad competente.
¿Dónde flojea? En la calibración de serie, en un modo sRGB poco aprovechable, en cierta irregularidad de uniformidad y en un ajuste de overdrive que podría estar mejor resuelto.
Por eso no lo pondría como la opción definitiva para todo el mundo, pero sí como un monitor muy a tener en cuenta si aparece rebajado. Y siendo sinceros, en esta categoría eso lo cambia todo. Cuando el Gigabyte G27Q2 baja a precio agresivo, pasa de ser “otro 1440p IPS rápido” a convertirse en una compra realmente difícil de ignorar.
