El Xiaomi G27Qi combina 27 pulgadas, 1440p y 180 Hz en un IPS sencillo. Su atractivo está en la gama de color y el precio, con una ergonomía limitada que conviene valorar antes de compararlo con modelos de soporte regulable.
El modo de color y el overdrive cambian sensiblemente el resultado. Para PC puede encajar muy bien con el ajuste adecuado; para PS5 ofrece menos funciones que algunas alternativas del mismo segmento.
Embalaje, soporte y conexiones
El empaquetado del Xiaomi G27Qi es bastante sencillo. No hay nada especialmente premium aquí, pero tampoco hace falta si el producto viene bien protegido y con lo necesario.
Dentro de la caja se incluye:
- La alimentación
- La documentación habitual
- Un cable DisplayPort
- La peana
çLa base hay que montarla con tornillos. No es el sistema más cómodo del mundo, pero tampoco supone mayor drama. Lo importante es que la construcción de la peana es correcta porque está hecha en metal, y eso ya da una sensación bastante más sólida que otras soluciones muy baratas que tiran de plástico en exceso.
En diseño, el Xiaomi G27Qi va por una línea sobria. Nada de florituras, nada de estética gaming exagerada ni inventos raros. Si te gusta que el monitor pase desapercibido en el escritorio, cumple perfectamente.
Para manejar el menú OSD tenemos un joystick, que sigue siendo una de las mejores soluciones posibles en este tipo de productos. Es cómodo, rápido y evita el infierno de los botones mal colocados.
Eso sí, en ergonomía la peana es limitada. Básicamente se puede variar la inclinación, pero poco más. No hay grandes ajustes de altura, giro o pivot como en modelos de gamas superiores. Es uno de los recortes más evidentes, aunque bastante habitual por precio.
En entradas, el Xiaomi G27Qi viene bien servido, especialmente teniendo en cuenta su precio. No estamos ante un monitor recortadísimo en conexiones, y eso siempre se agradece en un producto pensado para conectar PC y quizá alguna consola.




Color en SDR: elegir entre recorte y gama nativa
La pantalla utiliza el típico acabado mate, pero la capa antirreflejos no es especialmente agresiva. Y esto, en mi opinión, es buena noticia.
Cuando una capa mate es demasiado fuerte, el reflejo se difumina muchísimo, sí, pero a cambio la imagen puede perder algo de viveza y claridad. Aquí pasa justo lo contrario: el reflejo sigue estando algo más definido que en otros monitores mate, lo que indica que el tratamiento es más ligero.
¿Qué implica esto en uso real?
- Los colores parecen salir más y la imagen se siente más limpia
- Los reflejos se notan un poco más si tienes luces mal colocadas
Personalmente, prefiero este enfoque. Si un monitor va a ser mate, mejor que lo sea de forma ligera y no con una capa tan agresiva que termine perjudicando la percepción de la imagen.
A nivel de modos de color, el Xiaomi G27Qi incluye lo típico: perfiles gaming y perfiles más orientados a espacios de color concretos.
Los modos gaming, sinceramente, mejor dejarlos apagados. Como suele pasar, suelen aportar más artificio que otra cosa.
Lo interesante está en los modos sRGB, DCI-P3 y el modo de gama amplia o wide gamut.
sRGB
El modo sRGB del Xiaomi G27Qi capaba demasiado la gama bajo mi punto de vista. La intención está clara, controlar la saturación para trabajar en sRGB, pero el resultado no termina de convencer del todo.
La parte buena es que:
- El balance de grises está bien encaminado
- La curva gamma sRGB se sigue de forma adecuada
- El ajuste de grises tiene un delta aceptable
- La temperatura de color está muy cerca de los 6500K, que es el estándar
La parte menos buena es la precisión de color, que es mejorable.
DCI-P3
En el modo DCI-P3, incluso con el recorte de gama, el Xiaomi G27Qi consigue alrededor de un 93% de cobertura, una cifra bastante buena para el precio en el que se mueve.
Aquí el problema es que la precisión de color empeora respecto al modo sRGB, aunque el balance de grises se mantiene bastante parecido y no se descontrola.
Wide Gamut
Si el uso principal va a ser jugar, el modo que más sentido tiene en el Xiaomi G27Qi es el wide gamut. Es donde aprovechas todo el color que puede dar el panel.
En este modo, el monitor supera el 94% de cobertura DCI-P3, lo cual está muy bien por lo que cuesta. A cambio, empeoran algo tanto la precisión de color como el balance de grises, así que no es el modo ideal si buscas fidelidad por encima de todo.
Además, el panel supera el 90% de Adobe RGB en el gráfico de 1976, aunque no incorpora un modo específico destinado a esa gama.
Como pasa con muchísimos monitores, el Xiaomi G27Qi mejora bastante si se calibra manualmente con una sonda profesional.
Se ha probado una calibración para DCI-P3 D65 ajustando la temperatura de color en modo personalizado y aplicando perfil ICC. El resultado es una mejora clara en:
- Balance de blancos
- Precisión de color
Como siempre, hay que tener una cosa clara: copiar ajustes de otra unidad no deja todos los monitores exactamente iguales, incluso siendo el mismo modelo. Las tolerancias entre paneles existen. Aun así, aplicar una calibración bien hecha suele mejorar bastante el resultado.
Y otro matiz importante: los perfiles ICC interesan sobre todo para trabajo de imagen o reproducción de contenido. En gaming su impacto práctico es mucho menor.
Brillo, uniformidad y HDR
En brillo, el Xiaomi G27Qi se acerca a los 400 nits, una cifra bastante maja para este segmento.
El contraste, en la mayoría de casos, supera los 1000:1, que es más o menos lo esperable en un IPS decente. No va a obrar milagros en escenas oscuras, pero tampoco decepciona dentro de lo normal para esta tecnología.
La uniformidad de brillo y color está correcta, y eso tiene mérito porque en este rango de precio es muy habitual encontrar resultados bastante peores.
Este apartado sigue siendo una lotería en casi cualquier IPS, y el Xiaomi G27Qi no es una excepción.
La unidad analizada no presenta fugas de luz excesivas. Está dentro de lo normal. No destaca especialmente ni para bien ni para mal.
En cuanto al IPS Glow, sí es visible, pero de nuevo se sitúa en un punto medio de lo que suele verse en monitores de este precio. No estamos ante un panel milagroso, pero tampoco ante uno especialmente problemático.
El Xiaomi G27Qi es compatible con HDR, aunque primero hay que activarlo desde el menú del monitor.
Ahora bien, conviene ajustar expectativas. El HDR aquí es el típico HDR de monitor gaming económico:
- No hay un brillo realmente alto
- No hay un contraste lo bastante grande como para ofrecer un HDR de verdad
- No hay una experiencia transformadora en escenas complejas
Dicho eso, en HDR sí se consigue algo más de brillo que en SDR, superando los 400 nits.
La curva PQ EOTF y la luminancia presentan algunas imprecisiones, aunque se han visto casos bastante peores en este tipo de monitores.
En BT.2020 se supera el 70% de cobertura, que no está nada mal para el tipo de producto que es.

Respuesta a 180 Hz y sincronización adaptativa
Aquí entramos en una de las partes más importantes de cualquier monitor gaming. El Xiaomi G27Qi incorpora varios modos de overdrive, y los dos que realmente tienen sentido son Fast y Faster.
Faster
Es el modo favorito para exprimir el monitor. En este ajuste, el Xiaomi G27Qi consigue unos 5,62 ms de tiempo de respuesta inicial, lo cual está bien para un IPS de esta gama.
La contrapartida es que aparece algo de overshoot. No es un desastre, pero está ahí.
Con sincronización adaptativa activa, el comportamiento del overdrive cambia ligeramente. Se obtiene un tiempo gray-to-gray un poco mejor, pero a costa de un pelín más de overshoot todavía.
Fast
Si se quiere eliminar prácticamente el overshoot, el modo Fast es la opción lógica. Aquí el tiempo de respuesta inicial sube por encima de los 6 ms, así que sacrificas algo de velocidad a cambio de una imagen más limpia en transiciones.
Y aquí conviene insistir en algo que se repite demasiado en marketing de monitores: el famoso “1 ms GtG” de las fichas técnicas no hay por dónde cogerlo. En la práctica, con una metodología estricta, los IPS reales no están llegando a eso ni de lejos.
Así que no, el Xiaomi G27Qi no es un monitor de 1 ms real, igual que tampoco lo son la inmensa mayoría de IPS del mercado que presumen de ello en la caja.
El Xiaomi G27Qi es compatible con sincronización adaptativa, FreeSync y G-Sync Compatible.
Se ha probado con gráfica NVIDIA usando modo G-Sync Compatible. No viene certificado oficialmente, pero funciona bien.
En el test del péndulo no se aprecia flickering, y en otros patrones tampoco hay problemas graves. Si uno se pone muy exquisito, puede dar una ligerísima sensación de parpadeo en situaciones concretas, pero eso es algo que ocurre en muchos paneles IPS y aquí no parece especialmente acusado.
El input lag del Xiaomi G27Qi entra dentro de números totalmente normales. No hay ninguna sorpresa negativa en este apartado, así que para jugar responde como se espera de un monitor de su categoría.
Qué permite con PS5
Uno de los puntos donde más flojea el Xiaomi G27Qi es en consola, concretamente con PlayStation 5.
La compatibilidad se queda en lo básico:
- Permite usar 1440p a 120 Hz
- No permite modo 4K para hacer supersampling, algo que sí ofrecen muchos otros monitores 1440p
- No tiene VRR en PS5
- No tiene ALLM
Si aun así se va a usar con PS5, la recomendación para overdrive sería:
- 120 Hz: modo Faster
- 60 Hz: modo Fast
Los tiempos gray-to-gray suben un poco en consola, pero se mantienen en un punto razonable.
Frente al KTC H27T22C y conclusión
- En tiempos de respuesta son muy parecidos
- La peana es similar tanto en ergonomía como en construcción
- El acabado mate ligero también es parecido en ambos
- Un poco mejor en brillo y contraste
- Mejor compatibilidad con PlayStation 5
- Soporte para supersampling 4K
- Mejor precalibración de color
- Mayor gama de color
- Mejor potencial de postcalibración con sonda, precisamente porque cubre más gama en DCI-P3
En otras palabras, si quieres algo mejor resuelto de fábrica y con una consola como PS5 muy presente, el KTC tiene argumentos. Si lo que buscas es exprimir al máximo el color del panel y además está mejor de precio, el Xiaomi G27Qi tiene muchísimo sentido.
Hay comentarios frecuentes sobre el control de calidad de los monitores Xiaomi, especialmente en relación con píxeles muertos u otras incidencias de panel. Ahora bien, para afirmar algo serio sobre eso haría falta un volumen de unidades muy alto, y aquí no se puede ni confirmar ni desmentir con rigor.
Así que lo más honesto es dejarlo en observación y no venderlo ni como un problema seguro ni como algo inexistente.
Sí, el Xiaomi G27Qi merece mucho la pena si lo encuentras al precio adecuado.
No es perfecto. La ergonomía de la peana es limitada, el HDR es muy normalito y la compatibilidad con PS5 podría ser bastante mejor. Tampoco tiene una calibración de fábrica espectacular en todos sus modos.
Pero cuando se mira el conjunto, cuesta ponerle demasiadas pegas serias. Por lo que llega a costar, ofrece:
- 1440p en 27 pulgadas
- 180 Hz
- Panel IPS con buen rendimiento general
- Cobertura de color muy buena para su segmento
- Tiempos de respuesta competitivos
- Un comportamiento general muy sólido para gaming en PC
Y lo más llamativo de todo es lo mucho que ha evolucionado este mercado. Hace no tantos años, un monitor con estas características costaba más de 300 euros con bastante facilidad. Que ahora se pueda comprar algo como el Xiaomi G27Qi por prácticamente la mitad cambia por completo el panorama de la gama media.
Si el uso principal va a ser PC gaming y buscas el máximo equilibrio entre precio y prestaciones, el Xiaomi G27Qi entra de lleno en la lista de opciones recomendables.



