Xiaomi G Pro 27Qi 2026
27", 1440p QD IPS Mini Led con 1152 zonas con un mucho mejor rendimento en cuanto a nivel de brillo y algoritmo de local dimming que el modelo de 2025.
Datos medidos y revisados por IMartz.
Lo mejor
- No tiene prácticamente competencia si buscas un panel similar al menos en España.
- Brillo extremadamente alto y HDR vistoso.
- Colores muy amplios.
Lo peor
- Overdrive bloqueado en HDR, solo disponible su modo más lento.
- Flicker en ciertas combinaciones de HDR + LD.
- Poca compatibilidad con PS5
Ideal para
- Quién busque un Mini LED QD IPS a buen precio y con un brillo espectacular.
- Quieres buenos colores y contraste en LCD.
- No tolere los contras de un monitor OLED.
No lo compraría si...
- No toleras el blooming.
- Quieres un monitor para juegos competitivos.
- No quieres lidiar cambiando ajustes con frecuencia según el contenido que reproduzcas.
Ver datos completos
SDR
HDR
Gaming PC
Compatibilidad PS5
Conectividad
Construcción, peana y extras
El Xiaomi mini LED de 27 pulgadas fue uno de los monitores más llamativos del año pasado por una razón muy sencilla: ofrecía muchísimo por un precio relativamente contenido. Este nuevo Xiaomi Mini LED G Pro 27Qi 2026 no parece revolucionario si te quedas solo con la hoja de especificaciones, pero después de probarlo a fondo queda claro que Xiaomi ha tocado justo donde hacía falta.
Sobre el papel sigue siendo muy parecido. Tenemos 27 pulgadas, resolución 1440p, 180 Hz, panel QD-IPS y retroiluminación mini LED con 1152 zonas. Es decir, la base es prácticamente la misma. Pero la experiencia real sí cambia, y en algunos apartados cambia bastante.
Canal de ofertas
Chollos de monitores, periféricos y tecnología.
Hay mejoras claras en el algoritmo del local dimming, en el brillo HDR, en la fatiga visual y, al menos en esta unidad, parece que también se han corregido varios de los problemas más comentados del modelo anterior. Eso sí, no todo es perfecto. La precalibración sigue siendo mejorable, el menú tiene sus rarezas y hay decisiones que cuestan entender.

Diseño, construcción y cambios físicos
Estéticamente Xiaomi no se ha vuelto loco. El monitor sigue teniendo una línea muy similar a la del modelo anterior. La parte trasera es casi idéntica, se mantiene el aro con iluminación y el mástil de la peana también recuerda mucho al de la versión pasada.
Donde sí hay un cambio agradecido es en la base. Ahora es completamente metálica, transmite mejor sensación de calidad y además ocupa menos espacio en el escritorio. Esto último se agradece más de lo que parece, sobre todo si sueles tener teclado grande, DAC, mando, libreta o cualquier trasto alrededor.
La parte menos elegante del conjunto está en el montaje. La base hay que atornillarla, algo bastante menos cómodo que otros sistemas más rápidos. No es grave porque lo haces una vez y listo, pero desde luego no es lo más cómodo del mundo.
En ergonomía va bien servido:
- Ajuste de altura
- Inclinación
- Giro lateral
- Rotación a vertical
- Posibilidad de girarlo sin mover toda la base
Además, Xiaomi ha añadido una pequeña patilla para colgar los cascos. No es un cambio que te vaya a arreglar la vida, pero oye, ni tan mal.
Puertos, acabado del panel y primeras sensaciones
Las conexiones se mantienen prácticamente igual, con HDMI 2.0 y DisplayPort 1.4. No hay sorpresas aquí.
Para moverte por el OSD se sigue usando joystick, que siempre es mejor que los típicos botones horrorosos puestos sin cariño. El acabado del panel es mate, y además bastante agresivo. Esto tiene una consecuencia clara: controla bien reflejos, pero también mete ese puntito de borrosidad o grano que suele notarse en fondos claros y texto fino.
Si vienes de un monitor glossy o de un mate más suave, aquí lo vas a notar.

Un OSD funcional, pero raro y con algo de lag
El menú cumple, pero no enamora. Tiene un pequeño lag al navegar por él que resulta bastante molesto, y además Xiaomi ha separado ajustes que podrían estar perfectamente juntos.
Por un lado tienes los perfiles típicos de imagen y sus opciones asociadas:
- Gamma
- Temperatura de color
- Overdrive o tiempo de respuesta
- Recorte de gama o color space
Luego aparece otro apartado independiente llamado modo gaming, que en la práctica activa una especie de perfil alternativo configurable por separado. No hace falta usarlo. Se puede dejar todo afinado desde el modo estándar y olvidarse del tema. La separación existe, pero no aporta demasiado sentido práctico.

Precalibración SDR: bastante regulera de fábrica
Aquí llega uno de los puntos menos bonitos del monitor. La precalibración en SDR no destaca precisamente por su finura.
De serie, la unidad probada venía con una temperatura de color en torno a 7500 K, claramente fría. El seguimiento del gamma también era mejorable y los grises, sobre todo en blancos, estaban bastante alejados de lo deseable.
Lo peor es que tocando presets rápidos la cosa no mejoraba demasiado. Si se cambia la temperatura de color a cálido, el monitor se pasa al otro lado y cae sobre unos 5800 K, con un canal rojo disparado. Es decir, de fábrica no viene bien afinado ni por exceso ni por defecto.

Cobertura de color y modos de gama: mucho color, no siempre bien controlado
En modo nativo, este Xiaomi va sobradísimo de color. Ahí no hay discusión. El problema es que una cosa es tener mucha cobertura y otra muy distinta mostrarla de forma correcta.
Modo nativo
En nativo ofrece aproximadamente:
- 98,5% de cobertura DCI-P3
- 96,3% de cobertura Adobe RGB
- Una cobertura sRGB ampliamente superada
El volumen de color es alto, pero también aparecen desviaciones visibles. Verdes, azules y otros tonos se escapan con facilidad. Para jugar puede tener un pase porque esa sobresaturación da una imagen más impactante, pero si quieres algo mínimamente controlado, mejor no dejarlo en nativo para todo.

El extraño modo “default”
Hay un ajuste llamado default que llama bastante la atención porque cuesta entender qué pretende hacer. Recorta algo la sobresaturación, sí, pero no queda realmente bien orientado ni a DCI-P3, ni a Adobe RGB, ni a sRGB.
En la práctica, es un modo con poco sentido. Mi recomendación es simple: ni lo usaría.

Modo DCI-P3
Aquí sí mejoran bastante las cosas. El modo DCI-P3 deja una cobertura cercana al 94,7% y, sobre todo, controla bastante mejor los grises y el blanco.
Los datos más interesantes:
- Delta E medio de 1,5
- Temperatura de color alrededor de 6500 K
- Balance RGB bastante correcto
- Gamma algo bajo
Sigue habiendo colores que se escapan, como ciertos cianes, azules, verdes o rojos, pero ya estamos en una situación bastante más seria que en nativo.

Modo Adobe RGB
En Adobe RGB tenemos un recorte de gama de aproximadamente 94,2%. El comportamiento es muy parecido al modo P3: grises bien ajustados, gamma algo bajo y algunos colores todavía algo desviados.
No es un desastre ni mucho menos, pero tampoco es el típico modo profesional que te deja sin pegas.
Modo sRGB
En sRGB el recorte es de alrededor de 93,5% y aquí Xiaomi, en mi opinión, se ha pasado recortando. Los grises están más o menos controlados, aunque peor que en P3 o Adobe RGB, y la precisión general tampoco termina de ser redonda. El cian, por ejemplo, se va bastante.
Lo positivo es que estos modos dedicados al menos salen de fábrica con los grises mucho más domados que el nativo.

Calibración manual: mejora bastante si metes mano
La buena noticia es que este monitor mejora claramente con calibración manual. Partiendo del modo nativo y ajustando la temperatura de color de forma personalizada, se puede dejar mejor incluso que el propio modo DCI-P3 dedicado que trae el monitor.
Eso sí, conviene recordar algo importante: copiar unos ajustes ajenos puede ayudarte, pero no va a dejar tu unidad clavada a otra. Entre monitores del mismo modelo sigue habiendo variaciones de precalibración.
También merece la pena separar usos:
- Gaming: no hace tanta falta obsesionarse con perfiles ICC.
- Edición, multimedia o producción: aquí sí tiene mucho más sentido afinar color y usar perfil.

Brillo SDR y contraste nativo
En SDR, sin local dimming, el panel ya va sobrado de brillo. Dependiendo de la sonda utilizada y del día de prueba, las mediciones se movieron entre 700 y 774 nits aproximadamente. El contraste nativo se queda cerca de 1000:1, lo esperable en un IPS.
Es decir, como IPS puro no sorprende por contraste, pero sí por la capacidad luminosa.

Local dimming en SDR: Xiaomi por fin lo ha hecho mucho más utilizable
Uno de los cambios más interesantes del nuevo modelo está en cómo se comporta el local dimming en el día a día.
Xiaomi ha optado por un ajuste más conservador. Cuando aparece un elemento brillante pequeño, el monitor ilumina la zona central afectada, pero no levanta tanto la retroiluminación en las esquinas. Con eso evita que el blooming resulte tan descarado.
El efecto secundario es una especie de viñeteado, pero sinceramente me parece muchísimo menos molesto que el comportamiento del modelo anterior.
Eso se nota especialmente en escritorio. En la generación pasada se veía bastante claro cómo la retroiluminación “perseguía” al ratón en fondos oscuros, por ejemplo en Chrome en modo oscuro. Aquí eso está mucho más controlado y el monitor se siente bastante más limpio en uso de ofimática.

Eso no significa que haga magia. Si pasas el cursor blanco por una zona muy oscura, puede ocurrir que la retroiluminación no llegue a activarse para evitar estelas y halos. En ese caso, el ratón se ve más apagado, y solo recupera fuerza al acercarse a una zona más luminosa.
Esto es la realidad del mini LED. No hay control píxel a píxel como en OLED. Aquí se trabaja por zonas, y aunque 1152 zonas es una cifra muy buena para esta gama, sigue sin ser infinito.
Precisión de color con local dimming activado
Hay una pega importante que conviene tener clara: en SDR, cuando activas el local dimming, la precisión de color empeora bastante. Incluso en modos pensados para un uso más serio.
Se aprecia en iconos, fondos y colores saturados, que pueden verse peor definidos o incluso algo “clipeados”. No es un problema exclusivo de este Xiaomi. Es algo bastante habitual en monitores mini LED.
Así que si quieres la mejor fidelidad de color para trabajar, mejor usarlo sin local dimming. Si quieres mejor contraste visual para consumo o uso general, entonces ya valoras el intercambio.
Contraste con local dimming
Hablar de contraste con local dimming no es tan simple como dar una cifra fija, porque el resultado depende mucho del contenido. Aun así, usando una prueba de tablero de ajedrez 3×3, el monitor consigue alrededor de 10.000:1, unas diez veces más que su contraste nativo.
Es un salto importante y una de las razones por las que, pese a sus limitaciones, el mini LED sigue teniendo muchísimo sentido en esta gama.

Uniformidad: brillo correcto, color bastante flojo a alto brillo
La uniformidad de brillo me parece razonable. No perfecta, pero bastante decente. La uniformidad de color, en cambio, es bastante peor, especialmente cuando el panel trabaja a niveles altos de brillo.
Si lo vas a usar para tareas sensibles al color, tiene bastante sentido bajar el brillo. Con eso la precisión global en toda la superficie mejora.
HDR: aquí está una de las grandes mejoras
El monitor ofrece varios modos HDR: Standard, Film, Game y un modo Custom donde puedes tocar cosas como la temperatura de color.
Sin local dimming, el brillo HDR es parecido al de SDR y el comportamiento no tiene demasiado misterio. De hecho, usar HDR sin local dimming en un monitor de este tipo tiene poco sentido. La mejor calibración en ese escenario sale del modo HDR Standard, aunque aun así hay problemas de seguimiento en la curva EOTF y en luminancia.
Lo normal en un IPS sin ayuda de retroiluminación avanzada es precisamente eso: no poder representar bien los tonos oscuros. En la parte baja de la EOTF el panel no llega donde tendría que llegar.


HDR con local dimming: hasta 2600 nits y sí, es una barbaridad
Cuando activas el local dimming en HDR, cambia completamente la historia.
En Low y Middle, el monitor ronda los 1100 nits aproximadamente. Ya es una cifra muy seria.
Pero en High pasa algo mucho más bestia. Con una ventana del 10% APL, este Xiaomi alcanza unos 2600 nits. Sí, 2600. Y además lo hace de forma bastante estable en el tiempo. Tras unos diez minutos de prueba, la caída de brillo era mínima, del orden de unas decenas de nits.
Eso lo convierte directamente en el monitor más brillante que ha pasado por aquí hasta la fecha.

Ahora bien, hay trampa pequeña. Para conseguir ese pico tienes que usar una combinación concreta:
- HDR Standard
- APL High
Con otros modos HDR, aunque pongas APL High, el monitor no alcanza el mismo nivel. Se comportan más como si estuvieran trabajando en un escalón intermedio.
Por qué tiene sentido tanto brillo en HDR
Mucha gente ve cifras así y piensa: “yo no quiero una lámpara encima de la mesa”. Y es lógico. Pero el HDR no funciona como un modo SDR muy brillante todo el rato.
HDR significa High Dynamic Range, alto rango dinámico. La gracia está en que el monitor puede mostrar una zona muy brillante y otra muy oscura en la misma escena con mucha más intensidad diferencial.
Un ejemplo sencillo: si en una escena aparece un sol, ese sol puede alcanzar picos altísimos de brillo, mientras el resto de la imagen permanece bastante más contenido. No toda la pantalla va a estar a 2000 nits todo el rato. Solo los elementos que lo necesiten según el contenido y el tone mapping.
Esa es precisamente la razón por la que los destellos, reflejos, chispas o llamas pueden verse mucho más espectaculares en un monitor HDR competente.
Calibración HDR: qué modo usar
Si analizamos la calibración en HDR con diferentes niveles de local dimming, se ve algo bastante claro.
- Low: ya reproduce mejor las zonas oscuras, pero no de forma especialmente precisa.
- Middle: mejora la precisión general.
- High: ofrece el máximo brillo, pero sobreexpone un poco medios tonos respecto al estándar.
En el modo High con 10% APL, el monitor incluso supera la línea de referencia en cierta parte de la EOTF, lo que significa que está dando más brillo del debido en algunos medios tonos. No es dramático, pero está ahí.
Con 100% APL, rondando los 1454 nits, ese comportamiento se acentúa algo más.
Si me preguntas qué usaría yo:
- HDR Standard + Local Dimming High si quieres el máximo impacto y brillo posible.
- HDR Standard + Local Dimming Middle si prefieres un mejor equilibrio entre precisión y espectáculo.

Blooming en HDR: sigue existiendo, pero está mejor resuelto
El blooming no desaparece. Esto es mini LED, no magia. Si juegas o consumes contenido en una habitación iluminada, seguramente apenas te moleste. Pero a oscuras, en escenas con mucho contraste entre elementos muy brillantes y fondo negro, sí se le pueden ver las costuras.
La buena noticia es que está bastante mejor trabajado que en la versión anterior. El algoritmo se nota más refinado. Aun así:
- En High hay más blooming que en Middle.
- Desde ángulos laterales el efecto se nota más.
- Lo ideal es usarlo bien centrado.

También puede aparecer algún tipo de parpadeo al mover ventanas en Windows si usas HDR Standard con el ajuste más agresivo. Básicamente el algoritmo, al trabajar con tanto brillo, hace más visibles ciertos cambios bruscos. Bajando a APL Middle el efecto desaparece o se reduce bastante.

Color HDR y volumen de color
Con local dimming activo, la colorimetría también cambia, como ocurría en SDR. Aun así, en HDR el monitor va muy fuerte en cobertura y sobre todo en volumen de color.
Los datos más interesantes:
- Muy alta cobertura UHDA-P3
- Alrededor de 81,78% de BT.2020
- Volumen de color BT.2020 cercano al 78%
Eso es muchísimo, y de hecho lo coloca a nivel de algunos OLED o incluso mejor en ciertos apartados de volumen. Aquí el brillo extra ayuda mucho, porque esta prueba no mide solo la amplitud de gama sino también la capacidad real de sostener color con luminancia.
Tiempos de respuesta y overdrive
En rendimiento puro de movimiento, el monitor está bastante bien. No es el rey absoluto, pero cumple bien para su segmento.
Hay varios modos de overdrive, pero los más interesantes son estos dos:
- Faster: unos 4,23 ms de tiempo de respuesta inicial, con algo de overshoot en algunas transiciones.
- Fast: unos 5,9 ms, con mucho menos overshoot.
El modo Faster, pese a que en laboratorio marca más overshoot, visualmente no se ve especialmente mal. Puede ser una opción perfectamente válida.
Además, parece que el overdrive se adapta bastante bien a diferentes refrescos. Al bajar a 120 Hz o incluso 60 Hz no aparece el típico desastre de otros monitores donde el ajuste óptimo a máxima frecuencia se vuelve demasiado agresivo.
La limitación importante en HDR
Aquí Xiaomi repite una pega del modelo anterior. Con HDR activado no puedes cambiar el overdrive. El monitor te bloquea en el modo estándar, que es también el más lento. Ahí el tiempo de respuesta sube a unos 7,25 ms en 180hz y aparece algo más de ghosting.
No es una catástrofe, pero sí una limitación clara para quien quiera combinar HDR con el mejor rendimiento de movimiento posible.
Rendimiento a 120 Hz y 60 Hz
El overdrive se adapta en 120 Hz y 60 Hz con lo cual puedes utilizar modos como el Fast o Faster para jugar a menos refresco también.
UFO test, claridad de movimiento y ausencia de strobing
No hay rastro de tecnología de backlight strobing, así que no esperes un modo tipo ELMB o similar. Todo depende del panel y del overdrive.
En las capturas de UFO test, el comportamiento general es bueno para ser un IPS mini LED de este precio, con una claridad de movimiento decente y sin artefactos especialmente graves si eliges bien el modo de respuesta.
G-Sync, FreeSync y Adaptive Sync
En sincronización adaptativa, bien. Es compatible con G-Sync, FreeSync y Adaptive Sync. No aparece como validado oficialmente por Nvidia como G-Sync Compatible, pero funciona sin problemas y sin parpadeos extraños en uso normal SDR.
Eso sí, conviene separar una cosa de la otra: si aparecen parpadeos en HDR con local dimming agresivo, no necesariamente es culpa del VRR. En este monitor ese comportamiento suele estar más relacionado con la combinación de HDR, APL alto y el algoritmo de retroiluminación.
PWM, flicker y fatiga ocular
Otro apartado donde Xiaomi ha mejorado. Muchos mini LED usan PWM y generan cierto flicker aunque no siempre sea fácil de percibir. En este modelo sigue existiendo algo, pero mucho menos que en la versión anterior o que en otras alternativas.
De hecho, la sensación es que incluso parpadea menos que algunos LED convencionales. A nivel de fatiga ocular, eso suma.
Ahora bien, que el PWM esté mejor resuelto no significa que todo el mundo vaya a estar cómodo sí o sí. El panel usa Quantum Dot, y tanto los QD-IPS como algunos VA con Quantum Dot pueden generar fatiga ocular en ciertas personas. También ocurre con tecnologías como Nano IPS o fósforos KSF.
Si notas cansancio visual, puede venir más por esa capa de ampliación de color que por el flicker puro.
Input lag
El input lag está bien, en la media de otros monitores similares. Nada preocupante aquí.

Compatibilidad con PlayStation 5: sorpresa para mal
Aquí sí me llevé una decepción. El modelo anterior era compatible con VRR y ALLM en PS5, pero este nuevo no.
Con PlayStation 5 se puede configurar a:
- 1440p a 120 Hz
- Super sampling desde 4K
Y poco más. No es desastroso, pero sí un paso atrás respecto a la versión anterior.
¿Se ha solucionado el famoso tinte rojo?
Uno de los grandes dramas del modelo pasado fue el bug del tinte rojo. En esta unidad no he visto que ocurra como tal.
Al cambiar de modo profesional, el monitor hace como un pequeño amago y durante un segundo parece tirar a rojo, pero enseguida vuelve al punto blanco correcto. Lo importante es que no se queda arrastrando esa dominante como sí ocurría en la generación anterior.
Comparando el modo nativo calibrado a 6500 K con los modos calibrados internos ajustados a esa misma temperatura, el blanco queda igual. Buena señal.

También conviene distinguir esto del tono algo más cálido o rojizo típico de algunos paneles Quantum Dot, especialmente visible desde ángulos laterales por el IPS glow. Eso no es el bug del tinte rojo. Es simplemente una característica de la tecnología.
Firmware y una duda incómoda
Hay un detalle que no me termina de convencer. No está claro que este monitor permita actualizar firmware fácilmente, y eso después de lo ocurrido con el modelo anterior debería estar clarísimo desde el minuto uno.
Si finalmente no se puede actualizar, me parece un fallo serio de planteamiento. Sobre todo en un producto que ya ha tenido antecedentes de bugs solucionables por software.

Precio y posicionamiento
Ahora mismo se puede encontrar en torno a 330 euros en la tienda oficial de Xiaomi, y a veces algo más barato en otras tiendas. Es un precio que no me parece malo, pero sí lo coloca en una zona complicada.
¿Por qué? Porque por poco más, si pillas una buena oferta, ya empiezan a aparecer algunos OLED. Normalmente serán modelos recortados en algún apartado, claro, pero existen.
OLED vs mini LED: aquí ya entra mucho el tipo de usuario
Si el Xiaomi baja de precio agresivamente con el tiempo, como pasó con el modelo original, seguramente esta comparación con OLED perderá fuerza. Pero a precio de salida sí tiene sentido planteársela.
Personalmente, si me pones este Xiaomi frente a algún OLED en oferta por un poco más, yo tendería a mirar mucho el OLED. Pero depende completamente del caso de uso.
Lo mejor del Xiaomi mini LED frente a OLED
- Muchísimo más brillo HDR en algunos escenarios
- Mejor definición de texto, porque el layout de subpíxeles en OLED sigue siendo más problemático
- Cero preocupación por quemados
- En teoría, mayor tranquilidad a largo plazo

Lo mejor del OLED frente a este Xiaomi
- Mejores tiempos de respuesta
- En algunos modelos, más Hz
- Sin blooming
- Recorte perfecto de luces al ser control píxel a píxel
- Si el acabado es glossy, una imagen que a mucha gente le parece más limpia y atractiva
Sobre el papel, el Xiaomi debería durar más y olvidarse totalmente del fantasma del burn-in. Aunque también es verdad que en 2026 para quemar un OLED moderno hay que echarle bastantes ganas. Han mejorado muchísimo y muchas marcas ya ofrecen hasta tres años de garantía.

Controles de calidad: la gran variable que nadie puede medir bien
Aquí hay que ser honestos. Una review puede medir brillo, color, contraste, tiempos de respuesta y comportamiento del firmware, pero no puede comprar 25 unidades para determinar tasas reales de píxeles muertos, fugas o inconsistencias entre lotes.
Se puede leer Reddit y foros, sí, pero ahí normalmente escribe sobre todo la gente que tiene problemas. Sirve como pista, no como estadística seria.
Frente a otros mini LED, sigue siendo de lo más serio en su rango
Si la comparación no es contra OLED sino contra otros monitores mini LED de precio parecido, este Xiaomi sigue estando muy arriba.
Existe alguna alternativa VA, como ciertos KTC, con sus propios pros y contras. Pero dentro de este rango, y especialmente si prefieres IPS, me parece de las opciones más potentes ahora mismo.
También hay cosas curiosas asomando, como algún Titan Army QD-IPS de 275 Hz, aunque con muchas menos zonas. Y habrá que estar atentos a cómo evolucionan los precios de más OLED, incluido algún Samsung que seguramente acabe bajando.

Conclusión: mejor que el anterior en casi todo lo importante, pero no perfecto
Este Xiaomi Mini LED G Pro 27Qi 2026 mejora de forma evidente a la versión pasada.
Lo que más me ha gustado:
- Más brillo HDR, y muchísimo más en el modo adecuado
- Mejor algoritmo de local dimming
- Más cómodo para escritorio que el modelo anterior con LD activo
- Parece haber dejado atrás el problema del tinte rojo
- Menor flicker y mejor sensación en fatiga ocular
- Muy buen nivel general para su precio
Lo que menos me convence:
- Precalibración mejorable incluso en modos dedicados
- Menú algo lento y con decisiones raras
- Con HDR no deja tocar el overdrive
- Puede aparecer flicker con ciertas combinaciones de HDR y local dimming
- Peor compatibilidad con PS5 que la generación anterior
- Dudas sobre la facilidad para actualizar firmware
Si buscas un monitor mini LED 1440p de 27 pulgadas y 180 Hz con un HDR muy potente y no quieres meterte todavía en OLED, me parece una opción muy seria. Si lo pillas de oferta, más todavía.
Si, en cambio, encuentras un OLED bien de precio y priorizas movimiento, negros perfectos y ausencia total de blooming, entonces la decisión ya se pone bastante más debatible.
Mi sensación final es clara: Xiaomi ha hecho los deberes. No ha reinventado el producto, pero sí ha corregido varias de las cosas que más molestaban. Y eso, sinceramente, era justo lo que tenía que hacer.


