Titan Army P2710S
Monitor IPS de 27" con resolución 1440p, 240 Hz, acabado mate ligero, buena cobertura de color, VRR y compatibilidad muy competente con PS5 para su precio.
Datos medidos y revisados por IMartz.
Lo mejor
- 1440p y 240 Hz en 27 pulgadas a precio muy agresivo.
- Colores amplios y muy buena precalibración para su gama.
- uen funcionamiento del VRR y compatibilidad muy competente con PS5.
Lo peor
- Construcción sencilla, con bastante plástico aunque peana regulable igualmente.
- Brillo y contraste correctos, pero no líderes en su segmento.
- HDR testimonial, sin brillo ni contraste suficientes para una experiencia HDR seria.
Ideal para
- Quien busca un monitor 1440p 240 Hz barato.
- Gaming competitivo o general sin gastar demasiado.
- Usuarios que priorizan fluidez, color decente y buena compatibilidad por encima de acabados premium.
No lo compraría si...
- Buscas construcción premium o una peana especialmente robusta.
- Quieres un HDR real o buen contraste para escenas oscuras.
- Prefieres el mejor tiempo de respuesta posible dentro de los 240 Hz.
Ver datos completos
SDR
HDR
Gaming PC
Compatibilidad PS5
1440p 120 Hz
Conectividad
Construcción, peana y extras
El Titan Army P2710S entra de lleno en una categoría muy golosa: 27 pulgadas, resolución 1440p, panel IPS y 240 Hz, pero con un precio de esos que te obligan a mirarlo dos veces. Y sí, precisamente por eso tenía bastante curiosidad por ver dónde recorta, en qué cumple y si de verdad merece la pena frente a la competencia.
La respuesta rápida es que, por el precio al que se mueve, está sorprendentemente bien. No es perfecto, ni mucho menos, pero tiene varios puntos muy fuertes que no suelen verse tanto en esta gama, especialmente en color y precalibración.
Canal de ofertas
Chollos de monitores, periféricos y tecnología.
Qué incluye en la caja y primeras sensaciones
Dentro del embalaje viene lo esperable:
- La fuente de alimentación con su cable
- Un cable DisplayPort
- Manuales
- Un reporte de calibración
- La peana

Esto último tiene algo de miga, porque Titan Army suele meter peanas bastante justitas para abaratar costes. En este caso, por suerte, han montado una base regulable, y eso ya le da bastantes puntos.
Diseño, construcción y ergonomía
La peana permite prácticamente lo importante:
- Ajuste en altura
- Inclinación
- Giro
- Modo vertical
- Movimiento del panel sin tener que desplazar toda la base

Ahora bien, tampoco hay que engañarse. La construcción está claramente recortada. Predomina el plástico y la sensación general no es especialmente premium. Pero siendo un monitor barato, es justo donde uno espera que recorten antes que en el panel.
También tenemos los típicos botones físicos para movernos por el OSD. Funcionan, pero a estas alturas se agradecería bastante un joystick, que es mucho más cómodo para tocar ajustes con frecuencia.

Acabado de pantalla y tratamiento antirreflejos
El panel monta el clásico acabado mate. La buena noticia es que aquí no han metido una capa agresiva de esas que emborronan demasiado la imagen. Es un mate bastante ligero, así que la nitidez no sufre en exceso.
Yo sigo prefiriendo los acabados glossy cuando están bien implementados, pero en monitores gaming LCD de este estilo es algo que prácticamente no se ve. Así que, dentro de lo habitual, este está bastante bien resuelto.

Modos de imagen y calidad de color
Uno de los apartados donde más destaca este monitor es en color. Tenemos varios modos profesionales además de los presets típicos, pero sinceramente el modo estándar me parece el más recomendable.
Y no solo porque se vea bien, sino porque además permite ajustar parámetros dentro del propio preset o desde otros apartados del menú. Eso da bastante margen para dejarlo a gusto.

Modo estándar
Tal y como viene de fábrica, el modo estándar ofrece unos colores bastante amplios. En cobertura DCI-P3 alcanza un 97,8%, una cifra muy seria para el rango de precio en el que se mueve este modelo.
La calibración frente a esa gama también está bastante bien conseguida para no ser, en teoría, el modo “pro”. La precisión de color es buena, el Delta E está contenido y, aunque la temperatura de color tira un poco a fría, no llega a ser algo dramático.
El seguimiento del gamma sRGB es razonablemente correcto y el balance de grises tampoco está nada mal. Además:
- 100% sRGB
- 94% Adobe RGB
Eso sí, en estándar la calibración no apunta exactamente a sRGB. Está más orientado a DCI-P3 D65, así que si buscas una reproducción más contenida en sRGB, conviene mirar otro preset.

Modo DCI-P3
El modo DCI-P3 recorta muy poco la gama y la precisión de color es muy parecida a la del modo estándar. El grayscale sigue una línea similar y la temperatura de color también se comporta de forma parecida.
Un detalle que se agradece es que los modos profesionales también permiten personalización. Por defecto, la temperatura viene en “Warm”, que es la opción que más se acerca a los 6500K.
Como el comportamiento es tan parecido, sigo viendo más práctico usar el modo estándar tanto para jugar como para trabajar dentro de esta gama de color.

Modo sRGB
El modo sRGB elimina la sobresaturación del estándar. Capa un poco más de lo que sería ideal, pero no lo hace de forma exagerada. La calibración de color mantiene un Delta E bastante contenido y el comportamiento del grayscale vuelve a ser parecido al de los otros modos.
En resumen, no es un modo sRGB perfecto, pero es perfectamente utilizable si quieres una imagen más contenida y natural en escritorio, navegación o tareas donde no te interese irte a una saturación amplia.

Calibración manual e ICC
Con una sonda profesional se puede afinar todavía más. En este caso, ajustando valores personalizados de temperatura de color, la mejora existe, pero no es de esas veces donde el monitor cambia por completo.
Y eso, en realidad, es buena señal: la precalibración de fábrica ya es bastante decente. En otros modelos sí se nota un antes y un después mucho más radical porque parten peor.
Si se usa un perfil ICC, conviene recordar lo de siempre: ayuda sobre todo en reproducción de contenido y trabajo de color, no tanto en gaming. Además, aunque copies ajustes o perfil, dos unidades del mismo modelo nunca quedan exactamente iguales.

Brillo, contraste y uniformidad
En el modo estándar, con la temperatura de color en warm, el monitor da aproximadamente 344 nits de brillo máximo y un contraste ligeramente por encima de 1000:1.
Aquí sí diría que va algo más justo frente a algunos rivales. No son malas cifras para un IPS económico, pero en brillo y contraste hay monitores de la competencia que consiguen rascar un poco más.

La uniformidad de brillo y color no es un desastre, aunque claramente hay margen de mejora. Y en las fugas de luz se aprecia alguna zona con más presencia, algo que además suele ir bastante ligado a esa uniformidad.
No me parece un drama, pero tampoco es un panel que destaque en este apartado. Como pasa tantas veces con IPS, aquí hay bastante componente de lotería entre unidades.

IPS Glow
El IPS Glow, ese efecto grisáceo que aparece al mirar la pantalla desde ciertos ángulos o en escenas oscuras, está más o menos en la media de lo que suelo ver en paneles IPS.
De hecho, he probado monitores con mejor contraste o negros algo más profundos que luego tenían más IPS Glow. Así que aquí, sin ser espectacular, cumple sin disgustos serios.

HDR: usable, pero muy anecdótico
Si activas HDR en Windows y de repente la imagen se pone con un tono raro, como sepia, no es que se haya roto nada. Lo que pasa es que hay que activarlo también en el menú del monitor. Se puede dejar en automático y listo.

Los tres modos HDR que incorpora son muy parecidos entre sí. El brillo sube un poco, hasta unos 367 nits, y la curva de luminancia está bastante bien. El problema aparece más bien en la curva PQ EOTF, donde en los primeros niveles se pierde algo de detalle en sombras porque tiende a levantar más el brillo de lo debido.

La precisión de color, en relación con las coberturas que maneja, no está mal. Llega a un 73% de BT.2020. Pero cuando se mide el volumen de color, que no hay que confundir con cobertura de gama porque aquí también entra en juego el brillo, el resultado cae algo más en BT.2020.
En cambio, en DCI-P3 y BT.709 los colores siguen siendo bastante amplios.

El veredicto aquí es bastante claro: el HDR está, pero no es una razón para comprar este monitor. Como pasa con casi todos sus rivales directos, falta bastante más brillo y muchísimo más contraste para hablar de un HDR realmente bueno. Para eso ya hay que irse a soluciones como mini LED con local dimming.
En algún juego puede hacer un apaño, pero personalmente sigo prefiriendo usarlo en SDR.
Tiempos de respuesta y overdrive
En el menú tenemos varios niveles de overdrive, algo escondidos, pero en total son cinco. El que mejor resultado me ha dado es el modo 2.
Con ese ajuste, el tiempo de respuesta inicial ronda los 5,67 ms. No es una barbaridad ni lo convierte en el monitor más rápido del mercado, pero está bastante bien, sobre todo porque mantiene muy poco overshoot.

En las pruebas tipo UFO se aprecia claramente que el modo 2 mejora respecto al modo apagado y al modo 1, así que es el ajuste que tiene más sentido dejar activo. El modo 3 también se puede probar si quieres exprimir algo más, aunque ya empieza a aparecer cierto overshoot.
El modo más agresivo, tipo top speed, no lo recomiendo porque ahí el exceso ya se nota más y deja de compensar.

VRR, G-Sync Compatible y FreeSync
El monitor es compatible con VRR, es decir, Adaptive Sync, FreeSync y también uso como G-Sync Compatible. En el menú aparece como Adaptive Sync y basta con activarlo.
Probado con una gráfica Nvidia, el comportamiento ha sido bueno. En el test del péndulo no se aprecia flickering y con otros patrones tampoco se observan problemas relevantes. Así que, al menos en esta unidad, el VRR funciona como debe.

Compatibilidad con PS5 y consolas
En PlayStation 5 hay un detalle importante: para sacarle todo el jugo hay que activar el modo SPX.
Con eso, el monitor permite:
- 1440p a 120 Hz
- VRR
- ALLM
- HDR

Además, también permite hacer supersampling a 4K 60 Hz y mantener VRR. Lo único que falta ya sería 4K a 120 Hz, pero por precio tampoco se le puede pedir mucho más. De hecho, para lo que cuesta, ofrece una compatibilidad con consola bastante poco común en este tipo de monitor.

En input lag, nada preocupante. Tanto a 240 Hz como a 120 Hz y 60 Hz, los números se mueven en valores normales.
Funciones extra
No va cargado de extras especialmente llamativos, pero sí hay una función útil que merece la pena destacar: PIP y PBP, para mostrar dos fuentes de vídeo simultáneamente.
No todo el mundo lo usa, claro, pero si conectas varios equipos o quieres tener dos señales a la vez, es un añadido interesante.

Precio y dónde realmente tiene sentido
Donde más interesante se pone este monitor es en el precio. En el momento analizado, se podía encontrar por 210 euros, especialmente en PCComponentes, aunque también estaba disponible en la web oficial de Titan Army y en Amazon, con variaciones de precio.
Y siendo sinceros, por 210 euros está superbien. Ahí es donde este modelo realmente cobra sentido, porque entra en una combinación de especificaciones que normalmente cuesta más.
Lo mejor y lo peor del Titan Army P2710S
Lo que más me ha gustado
- Colores amplios para su precio
- Muy buena precalibración, algo poco habitual en esta gama
- 1440p y 240 Hz en 27 pulgadas a precio muy agresivo
- Ergonomía decente con peana regulable
- Buen funcionamiento del VRR
- Compatibilidad muy competente con PS5
Lo que flojea más
- Brillo y contraste correctos, pero no de los mejores de su segmento
- Construcción sencilla, con bastante plástico
- HDR testimonial, como en la mayoría de monitores de esta gama
- Tiempos de respuesta buenos, pero no top
Conclusión
El Titan Army P2710S no intenta ser el mejor monitor de 27 pulgadas 1440p 240 Hz del mercado. Lo que hace es algo bastante más inteligente: dar muchísimo por muy poco dinero.
Si buscas acabados premium, el mejor contraste del segmento o un HDR serio, hay opciones superiores. Pero si lo que quieres es un monitor rápido, con buena experiencia práctica, colores sorprendentemente buenos y una base de prestaciones muy sólida sin disparar el presupuesto, este modelo tiene muchísimo sentido.
De hecho, lo que más me convence no es solo la ficha técnica, sino que en los apartados que de verdad importan para el día a día, como color, uso general, gaming y compatibilidad, responde mejor de lo que cabría esperar por lo que cuesta.
Por unos 210 euros, poco más se le puede pedir.
