ASUS ROG Strix OLED XG27AQDMG Gen2 / XG27AQDMGR
Datos medidos y revisados por IMartz.
Lo mejor
- Acabado glossy puro, limpio y cristalino junto al panel WOLED.
- Muy buena compatibilidad con PS5 y muchas funciones extra.
- Peana ergonómica de muy buena calidad.
Lo peor
- Ligera pérdida de color en HDR frente a algunos rivales.
- Modo sRGB calibrado flojo en la unidad probada.
- Sin USB-C y texto mejorable por el layout de subpíxeles.
Ideal para
- Quien busque un OLED 27" 1440p 240 Hz glossy con extras como sensor de presencia.
- Gaming competitivo y juegos single player con negros OLED.
- Usuarios de PS5 que quieran 4K 120 Hz SS, VRR, ALLM y HDR
No lo compraría si...
- Priorizas un HDR más redondo y saturado desde el primer firmware
- Necesitas USB-C con carga para portátil
- Vas a usarlo muchas horas para texto/ofimática y eres sensible al fringing
Ver datos completos
SDR
HDR
Brillo OLED
Gaming PC
Compatibilidad PS5
4K 120 Hz
Comportamiento OLED
Conectividad
Construcción, peana y extras
El ASUS ROG XG27AQDMGR, también conocido como XG27AQDMG Gen 2, llega como la renovación de uno de los monitores OLED más conocidos de ASUS. Sobre el papel mantiene gran parte de la fórmula que ya funcionaba: 27 pulgadas, 1440p, 240 Hz y panel WOLED MLA de tercera generación. No hay panel tandem ni salto a cuarta generación, porque eso ASUS lo reserva para modelos superiores como el XG27AQWMG.
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Ahora bien, que comparta base con su antecesor no significa que sea exactamente el mismo monitor con otro nombre. Aquí hay cambios interesantes, y algunos sí se notan bastante en el uso real. El más importante seguramente sea el acabado glossy puro, pero no es lo único. También hay cambios en la peana, en ciertas funciones, en el enfoque del HDR y en cómo queda posicionado frente a su rival más directo de LG.
Qué cambia respecto al modelo anterior
La gran novedad está en la pantalla. El anterior ya se vendía como un WOLED glossy, pero siendo sinceros, aquello era más bien un acabado semimate muy ligero. En este nuevo modelo sí tenemos un glossy de verdad.
Esto tiene una ventaja clara: la imagen se ve más limpia, más cristalina y sin esa granulación que suelen introducir los acabados mate. En un OLED, donde el contraste y la limpieza visual son parte de la gracia, este cambio tiene bastante sentido.
La parte negativa también es la esperable. Los reflejos se notan bastante más, así que conviene controlar un poco la iluminación de la habitación. Si juegas o trabajas con una ventana de frente, lo vas a notar.

Diseño, peana y ergonomía
ASUS también ha cambiado la peana por la que está montando en varios de sus modelos nuevos. Es una base más compacta, metálica y bastante práctica para no comerte medio escritorio.
En ergonomía va sobrado:
- Ajuste en altura
- Inclinación
- Reclinación
- Pivot vertical en ambos sentidos
- Giro del monitor sin mover la base
Además, se mantiene esa típica rosca superior para montar una cámara, un detalle pequeño pero útil si sueles usar webcam.
En cuanto a controles, ASUS sigue con una fórmula bastante cómoda: joystick más dos botones adicionales.

Conectividad, USB y compatibilidad con PS5
Aquí hay una ausencia importante: no hay USB-C. Sí tenemos el típico hub con USB-A, así que no vas completamente cojo, pero si buscabas conexión única para portátil, este no es el modelo ideal.
La parte buena es que los HDMI 2.1 son de ancho de banda completo, y eso se traduce en compatibilidad total con PlayStation 5:
- 4K a 120 Hz
- VRR
- ALLM
- HDR
- La máxima configuración de color que permite la consola
Para quien quiera un OLED 1440p gaming que también encaje bien con consola, esto es un punto a favor bastante claro.



Packaging y accesorios incluidos
El packaging viene bien resuelto y bastante completo. ASUS incluye todos los cables necesarios y además esa fundita típica para guardarlos, que siempre viene bien para no acabar con el cajón lleno de cables sueltos sin saber de qué son.
No es una revolución, pero sí da sensación de producto cuidado.







Configuración por defecto y rendimiento de color en SDR
Como suele pasar en ASUS, el mejor punto de partida en SDR está en el modo Racing, con gamma 2.2, temperatura 6500K y gama amplia.
Con esa configuración, la precalibración es bastante buena. En escala de grises el rendimiento está bien, aunque la temperatura de color queda algo más cálida de lo ideal. El tracking del gamma, como suele ocurrir en OLED, no es perfecto, pero tampoco sorprende.
En cobertura de color, los datos son los esperables para este panel:
- DCI-P3: 98,2%
- Adobe RGB: 95,2%
- sRGB: superado con margen
En DCI-P3 la precisión es buena. En Adobe RGB, aunque la cobertura es alta, la precisión no acompaña tanto, algo bastante normal en monitores gaming que no están pensados específicamente para edición fotográfica o impresión.



Clamp a DCI-P3
ASUS incluye los típicos modos de recorte de gama para evitar sobresaturación, incluido clamp a DCI-P3. Aquí el monitor se queda en 92,8%, pero a cambio mejora la precalibración tanto en color como en escala de grises.
La temperatura sigue algo cálida y el gamma hace lo que puede, pero el equilibrio general es bueno.



Clamp a sRGB
El recorte a sRGB funciona razonablemente bien en precisión, pero es demasiado agresivo. Se queda en 90,8%, y eso ya es bastante. Aun así, la escala de grises sale muy bien parada, con Delta E medio de 1, mejor ajuste a 6500K y un gamma algo más controlado.
El principal problema es que se recorta demasiado el azul.



Modo sRGB calibrado: esta vez no está tan fino
Aquí viene una de las sorpresas raras del monitor. ASUS mete un modo sRGB calibrado, algo habitual en la marca, pero en esta unidad sale peor parado que el clamp manual a sRGB.
El motivo es simple: el recorte es exageradísimo. Estamos hablando de 83,3%, un valor demasiado bajo. Eso hace que el panel ni siquiera pueda alcanzar bien las coordenadas primarias de la propia gama, y se nota en colores como el rojo o el azul.
Además, en escala de grises el Delta E empeora y el gamma mete un pico bastante extraño. Lo normal en ASUS suele ser justo lo contrario, que el modo sRGB calibrado sea mejor que capar la gama manualmente. En este caso, no.
Todo apunta a que le hace falta una actualización de firmware.



Calibración manual: margen de mejora sí que hay
Si el uso principal es gaming, la recomendación es sencilla: dejar los modos por defecto con wide gamut y cambiar la temperatura de color de 6500K a Usuario. Solo con eso ya se consigue una pequeña mejora.
En la unidad analizada, bajando un punto el canal verde dentro del ajuste de Usuario en la temperatura de color y aplicando un perfil ICC generado con sonda, los resultados mejoran todavía más. Eso sí, conviene recordar lo de siempre: dos monitores iguales no se comportan exactamente igual, así que copiar una configuración ajena no garantiza el mismo ajuste fino.
Y otra cosa importante: los perfiles ICC tienen más sentido para multimedia o trabajo de color que para gaming.

Brillo en SDR y ajuste de uniformidad
Como en cualquier OLED, el brillo varía por culpa del ABL. ASUS incluye una opción de uniformidad de brillo bastante útil.
Al activarla, el monitor se mueve en torno a 260-270 nits de forma bastante consistente, que es lo normal para este tipo de panel. Si la desactivas, en algunas situaciones vas a rascar algo más de brillo.
¿Qué merece más la pena?
- Uniformidad activada: mejor para edición y uso más estable
- Uniformidad desactivada: más interesante para gaming, donde ese extra de brillo puntual puede venir bien
Además, ASUS implementa esta función bastante bien, con muy poca variación de color y brillo al activarla.





HDR: buen punto de partida, pero con matices
En HDR hay tres modos muy parecidos entre sí y un modo True Black 400.
En esos tres modos principales, hasta un 10% de APL el monitor ronda los 760 nits. A medida que aumenta el APL, el brillo va cayendo, como es habitual en OLED. La calibración de la curva PQ EOTF y de luminancia no está mal hasta aproximadamente un 25% de APL, pero a partir de ahí empieza a descompensarse.
El modo True Black 400 tiene menos brillo, pero es bastante más consistente en calibración a lo largo de toda la ventana. No es perfecto, ni mucho menos, pero sí más estable hasta el 100% de APL.




Brightness Boost y desbloqueo de ajustes HDR
ASUS añade dos opciones extra interesantes dentro del HDR.
La primera es Brightness Boost, que en la práctica hace algo parecido al EOTF Boost de MSI: desplaza la curva de luminancia para levantar sombras. Es menos preciso, sí, pero puede venir bien en juegos muy oscuros donde cuesta distinguir detalles.
También ayuda a combatir ese oscurecimiento típico que aparece en algunas escenas.

La segunda opción es el desbloqueo de ajustes en HDR, que permite subir el brillo del 90 al 100. Al hacerlo, los tres modos HDR principales pasan a comportarse como el típico modo de pico de brillo de muchos OLED.

Ahí el panel llega a unos 1130 nits en una ventana del 2%, que es una cifra totalmente normal para esta tecnología. El problema es que la calibración empeora. De hecho, el propio monitor ya te avisa.

Y si además combinas esto con Brightness Boost, la calibración ya se va bastante, aunque a cambio consigues sombras mucho más levantadas sin perder esos picos de brillo. Puede servir para casos concretos, pero no es el ajuste “correcto” si buscas fidelidad.
Curiosamente, en True Black 400 subir el brillo no tiene demasiado sentido, porque termina ofreciendo nits similares a los otros modos, pero con peor calibración.

La gran pega del HDR: pierde algo de color
Aquí está uno de los puntos más flojos del monitor en su estado actual. En HDR hay cierta pérdida de saturación y cobertura de color.
En el modo True Black 400 la situación no es dramática. En UHDA-P3, muy cercano a DCI-P3, se queda por debajo del 95%, así que la caída existe, pero no es enorme. En BT.2020 baja de 70%, que entra dentro de lo esperable.
Donde más se nota es en los modos Gaming HDR, donde la cobertura cae hasta aproximadamente 92%. Eso ya sí se traduce en una imagen algo menos viva y con menos saturación.
Esto afecta también a la precisión de color y al volumen de color. No es una catástrofe, pero sí es visible si comparas con otros monitores que exprimen mejor este mismo panel.
La parte positiva es que este tipo de comportamiento sí se puede corregir por firmware. Ya ha pasado antes con otros modelos del mercado y algunas marcas lo han arreglado. Así que aquí ASUS todavía tiene margen de mejora bastante real.






Tiempos de respuesta: lo típico de un OLED, con un pequeño matiz
En tiempos de respuesta, la base sigue siendo la de siempre en OLED: transiciones gray-to-gray prácticamente instantáneas. Traducido a sensaciones, no hay ghosting como tal.
Ahora bien, si eres muy tiquismiquis y estás acostumbrado a mirar este tipo de pruebas al detalle, sí se puede percibir algo de overshoot. En este monitor concreto hay un pelín más que en otros modelos que montan exactamente el mismo panel.
Esto también complica las mediciones. Algunas transiciones salen cerca de los 4 ms en tablas estrictas, pero no porque el monitor sea lento, sino por la forma en la que el overshoot, el flickering del panel y una metodología muy exigente de tolerancia interactúan en la medición. Si se relaja el criterio de la prueba, el comportamiento vuelve a lo esperable.
En resumen: el rendimiento real es el propio de un WOLED MLA de tercera generación a 240 Hz. No hay aquí ningún susto.



ELMB y claridad de movimiento a 120 Hz
ASUS añade además una función curiosa: ELMB, que aquí actúa básicamente como un modo de black frame insertion.
Se puede activar a 120 Hz, no a la frecuencia máxima, y tiene algunas limitaciones. Aun así, el resultado es interesante porque permite conseguir una claridad de movimiento muy similar a la de 240 Hz usando solo 120 fps.
Si tu equipo no llega de forma estable a 240 fps, esta función tiene sentido para rascar nitidez en movimiento. No es magia ni sustituye por completo al refresco nativo, pero sí puede ser útil.

Pruebas UFO y movimiento
En pruebas de movimiento tipo UFO, el monitor deja claro el patrón habitual de OLED rápido: muy buena nitidez general, sin estelas clásicas de panel LCD y con una presentación muy limpia del objeto en desplazamiento.
Lo que sí puede aparecer, dependiendo del modo y de lo sensible que seas, es ese pequeño overshoot comentado antes. No rompe la experiencia, pero está ahí.

OLED Anti-Flickering y VRR flicker
Otra función extra es el OLED Anti-Flickering, pero ojo, porque no está pensado para el flicker intrínseco del panel, sino para el VRR flicker, ese parpadeo que también sufren los monitores OLED cuando entra en juego la frecuencia variable.
En este modelo hay algo de VRR flicker, aunque no tanto como en otros OLED. ASUS mete dos presets para mitigarlo.
Funcionan a medias. En algunas situaciones ayudan y el parpadeo se reduce. En otras, incluso puede parecer que hay más flickering que sin activarlos. También tienen limitaciones y zonas muertas, así que están bien como opción para trastear, pero no son una solución definitiva.

Input lag
En input lag no hay mucho misterio. Los números están en la línea habitual de este tipo de paneles, así que por ese lado no hay nada preocupante. Es un monitor claramente apto para uso competitivo.

Protecciones antiquemados: ASUS aquí va bien servido
Uno de los apartados donde ASUS suele tomárselo en serio es el de las funciones antiquemados, y aquí vuelve a cumplir.
Incluye varias medidas:
- Pixel shift
- Atenuación de logos
- Refresco de píxeles
- Sensor de presencia
El sensor de presencia es especialmente interesante porque permite configurar la distancia, detectar la posición y decidir cuánto tiempo debe pasar antes de que el monitor se apague si no estás delante. Es una función práctica y, además, funciona bastante bien.

Contras típicos del panel WOLED MLA de tercera generación
Banding y efecto rejilla
Aunque el monitor tenga funciones nuevas, sigue arrastrando algunos inconvenientes propios de esta familia de paneles. El primero es el banding, esos grises entrecortados o poco uniformes que a veces aparecen al estrenar el panel. También está el conocido efecto rejilla o suciedad.
En la unidad analizada, el banding venía bastante marcado al sacarlo de la caja, pero tras pasar una limpieza de píxeles mejoró bastante. Eso es importante remarcarlo, porque hay mucho alarmismo con este tema y muchas veces se juzga el panel antes de hacerle siquiera un ciclo de limpieza.
El efecto rejilla no se puede eliminar, porque es una limitación de la tecnología. El banding, en cambio, sí suele mejorar con uso y con uno o dos ciclos de limpieza. Si no mejora, entonces sí, probablemente toca devolución porque te ha tocado una unidad mala.

Texto y fringing
El otro punto flojo habitual es la definición del texto. Este panel usa el layout de subpíxeles antiguo, no el de los tandem OLED ni el de los WOLED 4K de 32 pulgadas, y eso hace que pueda aparecer fringing.
ASUS mete una opción para intentar mejorar el texto, pero sinceramente no funciona demasiado bien. De hecho, puede llegar a verse peor con esa función activada.
Lo más útil aquí sigue siendo ajustar el ClearType de Windows para rascar una ligera mejora, pero no deja de ser una limitación estructural de este tipo de panel a 27 pulgadas y 1440p.
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Menú OSD y opciones que merece la pena tocar
El OSD de ASUS viene bastante cargado de opciones, como suele ser habitual en la gama ROG. Más allá de las secciones típicas, hay varios ajustes que sí merece la pena tener controlados:
- Modo Racing como base en SDR
- Temperatura de color Usuario en vez de 6500K si quieres afinar un poco más
- Uniformidad de brillo según priorices edición o gaming
- Brightness Boost en HDR si necesitas levantar sombras
- Desbloqueo de brillo HDR solo si aceptas perder precisión a cambio de más pico
- OLED Anti-Flickering para probar si en tu caso reduce el VRR flicker
- Opciones antiquemados y sensor de presencia

Precio y rival directo: ASUS vs LG
En el momento de la prueba, el ASUS ronda los 460 euros. Su rival más directo es un modelo de LG que monta exactamente el mismo panel y también tiene acabado glossy. Ese LG a veces se puede encontrar por unos 430 euros, aunque depende bastante de ofertas y época.
Como suele pasar, por precio están lo bastante cerca como para que la decisión dependa más del enfoque de cada uno que de la ficha técnica pura.
Canal de ofertas
Chollos de monitores, periféricos y tecnología.
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En qué gana el LG
- No pierde color en HDR, así que ofrece mejores coberturas en ese modo
- Modo sRGB con recorte más generoso
- Soporta calibración por hardware, una función muy de nicho pero valiosa para algunos perfiles
- Mejor control del overshoot
En qué gana el ASUS
- Más funciones extra
- ELMB
- OLED Anti-Flickering
- Sensor de presencia
- Peana más convincente
- Compatibilidad con ALLM en PS5, algo que los OLED LG probados aquí no ofrecían
- Protecciones antiquemados más completas
Si el ASUS no tuviese esa pérdida de color en HDR, probablemente sería el monitor más completo del dúo. Pero como ahora mismo sí la tiene, la balanza queda mucho más equilibrada.





Entonces, ¿merece la pena?
En su estado actual, el ASUS ROG XG27AQDMGR me parece un buen monitor. No me parece un producto fallido ni mucho menos. Tiene cosas que mejorar, especialmente en HDR y en ese modo sRGB calibrado que claramente pide firmware, pero no considero que tenga ningún defecto absolutamente dramático.
Lo mejor del monitor está bastante claro:
- Panel OLED 1440p 240 Hz muy rápido
- Acabado glossy puro, más limpio y cristalino
- Muy buena compatibilidad con PS5
- Peana y ergonomía muy completas
- Montón de extras útiles
- Buenas opciones antiquemados
Y lo menos bueno también está claro:
- Pérdida de color en HDR
- Modo sRGB calibrado flojo
- Sin USB-C
- Texto mejorable por el layout de subpíxeles
- Reflejos marcados por el glossy
La compra tiene bastante sentido si buscas un OLED gaming de 27 pulgadas, 1440p y 240 Hz con muchas funciones y te gusta el acabado brillante. Si priorizas un HDR más redondo desde ya, entonces el LG rival puede estar un paso por delante. Si ASUS corrige el HDR mediante firmware, la historia puede cambiar bastante.
Y no sería nada raro que pase, porque estos monitores OLED suelen tener margen de mejora con actualizaciones. ASUS ya ha demostrado otras veces que puede añadir o pulir funciones importantes vía firmware. Así que aquí conviene tener un ojo puesto en futuras revisiones del software.
