El ASUS TUF VG27AQL5A ofrece un IPS 1440p de 210 Hz con una combinación interesante de color, brillo y compatibilidad con PS5. No es el más rápido de su clase, pero sus ajustes permiten orientar la experiencia tanto a PC como a consola.
El modo sRGB calibrado, el overdrive y ELMB son los controles que más merece la pena entender. La peana y el acabado mate también influyen en cómo encaja sobre la mesa.
Montaje, ergonomía y conexiones
El pack es el habitual de ASUS, pero viene bien servido. Dentro encontramos:
- Papelera y documentación
- Cable de alimentación
- Cable DisplayPort
- Peana y base
- Tornillos para fijar el soporte al monitor
La peana es bastante aparatosa y el pie ocupa más espacio del que me gustaría. Personalmente prefiero otras bases más compactas, como las de la gama ROG, pero eso no quita que la construcción esté bien resuelta. Sí, el exterior es de plástico, pero la sensación general es sólida.
El montaje requiere cuatro tornillos, que vienen incluidos, y una vez montado queda claro que ASUS aquí no ha recortado en ergonomía.
En lo ergonómico, este ASUS TUF va sobrado. Permite:
- Ajuste de altura
- Inclinación
- Reclinación o giro lateral
- Rotación a vertical
Además, se puede girar sin necesidad de desplazar la base, algo que siempre se agradece en escritorio. También mantiene el anclaje superior de la peana para colocar, por ejemplo, una cámara.
Para moverse por el menú tenemos joystick y varios botones bastante grandes. Esto, que parece un detalle menor, en el día a día se nota muchísimo. Nada peor que un OSD bueno en funciones pero incómodo de manejar.
En cuanto a conectividad, no va mal servido. Las entradas son correctas para el segmento en el que compite y encajan bien con un uso mixto entre PC y consola.


Acabado y modos de color
La superficie del panel tiene un acabado mate bastante marcado. Esto tiene una parte buena y una mala.
- Lo bueno: corta bastante bien los reflejos.
- Lo malo: introduce algo más de borrosidad en la capa superficial, algo que se nota especialmente sobre blancos.
Esto ya va por gustos. Yo prefiero acabados mate más ligeros, pero si priorizas controlar reflejos, aquí cumple.
El monitor viene cargado de presets. Los dos más interesantes son Racing y User. Entre esos dos elegiría según preferencias personales, pero son los que más sentido tienen si quieres tocar ajustes con criterio.
También permite acotar la gama de color entre:
- Nativa o wide gamut
- DCI-P3
- sRGB
- Modo sRGB calibrado
Y aquí está una de las partes más interesantes de esta ASUS TUF VG27AQL5A Review, porque ASUS ha trabajado bastante bien la calibración de fábrica.
Si usas el modo de amplia gama, lo recomendable es combinarlo con la temperatura de color en Warm. Así la temperatura se queda bastante cerca de los 6500K, que es justo donde interesa estar.
En este modo, el comportamiento general es bueno:
- Gamma 2.2 o sRGB bastante bien seguida
- Balance RGB correcto
- Escala de grises decente
- Cobertura cercana al 93% DCI-P3
- Alrededor de 89% Adobe RGB
El punto mejorable está en que algunos colores, como el azul, aparecen algo sobresaturados dentro de esa cobertura amplia, así que la calibración podría afinarse más. Aun así, para un monitor gaming, está bien.
Al limitar la gama a DCI-P3, la cobertura baja algo, hasta aproximadamente 88,7%, pero a cambio la precisión mejora bastante. Se elimina, por ejemplo, la sobresaturación del azul, y el resultado final está más trabajado de lo que esperaba.
También mejora la precisión de grises frente al modo nativo. Así que, aunque en cobertura no llegue a un 100%, está muy bien aprovechado dentro de lo que permite el panel.
Si acotas la gama a sRGB, el monitor se queda en torno al 97% de cobertura, con una calibración bastante buena tanto en color como en grises.
Pero si quieres lo mejor, el protagonista es el modo sRGB calibrado. ASUS aquí ha hecho un trabajo realmente bueno. Aunque el brillo de serie se queda alrededor de 125 nits, la calibración es excelente:
- Gamma sRGB muy bien seguida
- Balance RGB muy trabajado
- Temperatura prácticamente clavada en 6500K
- Precisión de color sobresaliente
- Delta E máximo por debajo de 2
De hecho, es uno de los mejores modos sRGB que he probado en este tipo de monitor. Realmente no haría falta calibrarlo para trabajar o consumir contenido en esta gama.
Probando el modo wide gamut calibrado para DCI-P3 con ajustes personalizados de temperatura de color y perfil ICC, los resultados mejoran. Se obtiene algo más de cobertura que en el modo DCI-P3 limitado y también una calibración algo más afinada.
Ahora bien, la diferencia no es enorme porque los modos de fábrica ya vienen bastante bien trabajados. Además, este tipo de perfiles ICC tiene más sentido para multimedia o trabajo de color que para gaming.

Brillo, contraste y HDR
A nivel de brillo máximo, el monitor se mueve en torno a 445 nits, con pequeñas variaciones según la sonda utilizada. Lo realmente llamativo no es solo ese brillo, sino que viene acompañado por un contraste aproximado de 1600:1.
Y esto, en un IPS, está muy bien. De hecho, está claramente por encima de la media de muchos paneles IPS gaming que suelen quedarse más cortos en negros y contraste.
En fondos oscuros se nota. El panel ofrece un negro más convincente de lo habitual y, en la unidad probada, las fugas de luz y el clouding estaban bastante controlados. Solo se aprecia una pequeña fuga a la derecha, pero en conjunto está entre las mejores unidades IPS que me han pasado por las manos en este apartado.
El glow tampoco resulta especialmente molesto. La uniformidad de brillo y color es decente, aunque mejorable, sobre todo en la esquina inferior derecha en el apartado de color.
Si bajas un poco el brillo, la uniformidad cromática mejora, y aunque el porcentaje de desviación de luminancia pueda parecer mayor, en términos reales la desviación máxima ronda los 18 o 19 nits, que no es demasiado.
El monitor es compatible con HDR y ofrece varios presets. Probándolos tal como vienen, el que más me convence por seguimiento de curva PQ EOTF e iluminancia es el Console HDR.
La calibración en HDR no está mal. El balance RGB es bueno y, de hecho, hay un detalle curioso: al principio de la curva PQ EOTF representa los tonos oscuros mejor de lo que suele hacer un IPS normal.
¿Por qué ocurre esto? Porque al activar HDR también entra en acción una especie de local dimming muy básico. El problema es que es tan rudimentario que molesta más de lo que ayuda. No parece tener muchas zonas, quizá cuatro u ocho, y en una prueba de blooming se ve claramente que al iluminar un objeto sobre fondo oscuro se enciende una franja completa.
Eso canta bastante y no merece la pena. Mi recomendación es desactivar ese local dimming.
Al desactivarlo se pierde algo de precisión en sombras profundas al inicio de la curva, pero sinceramente compensa. Un sistema de ocho zonas funcionando así estorba más que otra cosa.
Como HDR400, y teniendo claro que esto está lejísimos de lo que ofrece un miniLED o un OLED, el resultado general no está mal por calibración. Lo que no hay es un salto importante de brillo, porque se queda alrededor de 456 nits.
En cobertura HDR, el monitor ronda:
- 65% BT.2020
- UHDA-P3 parecido al DCI-P3 SDR, aunque algo peor que en wide gamut SDR
- Volumen de color en torno al 92% DCI-P3
- Volumen de color de aproximadamente 62% BT.2020
210 Hz: overdrive y reducción de desenfoque
Pasando al rendimiento gaming puro, tenemos hasta 210 Hz con overclock. No he visto ningún problema por activarlo, así que lo normal es dejarlo puesto. Eso sí, de 200 a 210 Hz tampoco cambia la vida.
El overdrive ofrece varios niveles, y los dos más interesantes son:
- Nivel 3: unos 5,87 ms de tiempo de respuesta inicial con poco overshoot
- Nivel 4: unos 4,91 ms con algo más de overshoot
Mirando la prueba UFO, el overshoot no me parece especialmente molesto ni en nivel 3 ni en nivel 4. Por eso, si tuviera que elegir una configuración para uso general en PC, me iría directamente al nivel 4. Si eres más sensible a ese pequeño exceso en algunas transiciones, baja al nivel 3 y listo.
Frente a otros monitores parecidos, está más o menos en la media, aunque tirando a un pelín más rápido.
ASUS incluye su habitual modo de reducción de desenfoque de movimiento, el clásico ELMB. Lo que hace es parpadear la retroiluminación para ganar claridad de movimiento a costa de bajar brillo y de introducir el típico artefacto de imagen doble, el strobe crosstalk.
Hay varios niveles y cuanto más fuerte lo pones:
- Más baja el brillo
- Más mejora la claridad
- Más visible se vuelve el artefacto
Si vas a usarlo, el punto más razonable me parece el nivel 3. Aun así, no es un modo que me termine de convencer demasiado porque sigue siendo bastante situacional.
Eso sí, tiene bastantes opciones de personalización. Se puede colocar el artefacto en distintas posiciones, y normalmente lo mejor es dejarlo centrado.
El monitor es compatible con VRR. En PC, G-Sync Compatible funciona bien aunque no tenga certificación oficial de NVIDIA. También puede usarse por FreeSync con gráfica AMD.
Curiosamente, al combinar G-Sync con el modo de backlight strobing, el ajuste parecía algo bugueado y no se aplicaba correctamente. En cualquier caso, no me preocupa demasiado porque es una combinación que rara vez merece la pena. De hecho, cuando el strobing se mezcla con refresco variable, la claridad suele empeorar.
Sin ese modo activado, el VRR funciona fino. En pruebas tipo péndulo no he apreciado flicker molesto, así que en este apartado cumple bien.

PS5 y uso cotidiano
Aquí este monitor gana muchísimos puntos. Igual que ocurría con el ROG XG27ACS, este ASUS TUF ofrece una compatibilidad muy buena con PlayStation 5.
Es compatible con:
- VRR en 1440p y 120 Hz
- ALLM
- 4K 60 Hz
Y todo eso sin necesidad de HDMI 2.1. Por eso, dentro de los monitores relativamente baratos, me parece de los mejores para PS5.
Si lo vas a usar a 120 Hz en consola, lo ideal es dejar el overdrive en nivel 2 o nivel 1. Sigue manteniendo buenos tiempos de respuesta. Si vas a usarlo a 60 Hz, puedes apurar el nivel 1, y si el ligero overshoot te molesta, simplemente desactívalo.
El input lag también está bien, así que no hay nada preocupante por ese lado.
Como extra, incorpora altavoces. No son ninguna maravilla, como suele pasar en casi cualquier monitor, pero pueden sacarte del paso en una situación puntual.

Qué aporta frente al ROG XG27ACS y al KTC
Para ubicar mejor este modelo, conviene compararlo con dos rivales claros que he recomendado o analizado recientemente.
Frente al ROG XG27ACS:
- Es más lento en tiempos de respuesta
- Tiene más brillo
- Tiene bastante más contraste
- También ofrece mejor gama de color
- La precalibración general me parece incluso mejor aquí
- El ROG suele costar un poco más
Frente al KTC que he estado recomendando últimamente:
- Es un pelín más rápido
- El contraste es parecido, incluso este ASUS puede superarlo
- En gama de color, el KTC sigue por delante
- El KTC gana claramente en relación calidad-precio
- El KTC suele estar bastante más barato, sobre 170 euros e incluso 160 en oferta
Terminando esta ASUS TUF VG27AQL5A, mi sensación es bastante clara: es un monitor muy redondo. No tiene el HDR más espectacular del mundo, no es el más rápido de su categoría y la peana podría ser mejor, pero hace muchísimas cosas bien a la vez.
Sus puntos fuertes más claros son:
- Muy buena precalibración, especialmente en sRGB
- Contraste superior a la media IPS
- Buen brillo SDR
- 210 Hz y respuesta competitiva
- Ergonomía muy completa
- VRR funcionando bien
- Compatibilidad excelente con PS5 en 1440p 120 Hz y 4K 60 Hz
Sus puntos menos fuertes:
- Acabado mate algo agresivo
- HDR limitado y con local dimming muy básico
- Peana voluminosa
- El modo de strobing con G-Sync no es la gran cosa
Si tu prioridad es usarlo también con PlayStation 5, aquí está probablemente su mayor argumento. De hecho, ese extra de compatibilidad es lo que hace que este ASUS TUF VG27AQL5A termine con una valoración tan positiva. No es solo un buen monitor gaming para PC. Es una opción especialmente equilibrada para quien quiere una sola pantalla que sirva muy bien en ambos mundos.
Y eso, por este precio, no es tan fácil de encontrar.



