LG G6 27G640A-B
IPS 300 Hz a precio asequible con HDMI 2.1, USB-C y acabado mate ligero, aunque con HDR limitado, precalibración floja y construcción mejorable.
Lo mejor
- 300 Hz en 1440p a precio razonable.
- Muy buen comportamiento de overdrive con VRR
- HDMI 2.1, USB-C y acabado mate muy ligero.
Lo peor
- Precalibración floja en grises y blancos.
- HDR muy limitado y sin contraste suficiente.
- Construcción decepcionante para ser LG.
Ideal para
- Jugar en PC a 1440p con mucha fluidez.
- Quien prefiera una marca conocida y lo encuentre rebajado.
- Usuarios que priorizan VRR, G-Sync y buen overdrive adaptativo.
No lo compraría si...
- Buscas la mejor relación calidad/precio pura.
- Quieres buena calibración de fábrica o trabajar color sin sonda.
- Valoras mucho la construcción, el contraste o el HDR.
Ver datos completos
SDR
HDR
Gaming PC
Compatibilidad PS5
4K 120hz
Conectividad
Construcción, peana y extras
Este LG G6 27G640A-B deja una sensación bastante clara desde el principio: por unos 250 €, encontrarse un monitor de 27 pulgadas, 1440p, panel IPS y 300 Hz ya no suena a locura. Suena a producto serio para gaming competitivo. El problema es que, cuando empiezas a rascar en calibración, construcción y competencia directa, la cosa se pone bastante más matizable.
LG trae aquí una propuesta atractiva sobre el papel. Tiene alta tasa de refresco, HDMI 2.1 de ancho de banda completo, compatibilidad con G-Sync, buena integración con PS5 y un panel rápido. Pero también arrastra una precalibración floja en grises y blancos, un HDR muy limitado y una calidad de construcción que, sinceramente, me ha dejado más frío de lo esperado.
Especificaciones clave y planteamiento general
El LG 27G640A juega en una categoría que ahora mismo está especialmente competida: 27 pulgadas, resolución 1440p, panel IPS y 300 Hz. Esa combinación tiene mucho sentido si buscas un monitor para jugar con mucha fluidez sin irte al precio de un OLED o de opciones bastante más premium.
Lo más importante del planteamiento es esto:
- Resolución: 2560 x 1440
- Tamaño: 27 pulgadas
- Panel: IPS
- Refresco: hasta 300 Hz
- HDR: compatible con DisplayHDR 400
- Conectividad: HDMI 2.1, DisplayPort, hub USB y USB-C con vídeo
Sobre el precio, la unidad costó alrededor de los 250 €, aunque el stock no siempre acompaña. Y este detalle es importante, porque gran parte de si compensa o no depende muchísimo del precio real al que lo encuentres.
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Color y cobertura: buena base, mala precalibración
Si hablamos de cobertura de color, este monitor no empieza mal. De hecho, empieza bastante bien. Es un monitor de amplia gama, y eso se nota en las cifras:
- Cerca del 95% de DCI-P3
- Más del 93% de Adobe RGB
- sRGB sobradamente cubierto



Hasta ahí, bien. El problema aparece cuando pasamos de mirar cobertura a mirar cómo viene afinado de fábrica. La precalibración, especialmente en grises y blancos, deja bastante que desear. La temperatura de color sale demasiado cálida y no se ajusta correctamente al estándar de 6500K. Tampoco hay un seguimiento correcto de la curva gamma.

El ajuste que más compensa: temperatura de color en “Medium”
Por suerte, hay una mejora bastante clara sin necesidad de meterse todavía con sonda. Si cambias la temperatura de color desde Custom a Medium, el monitor mejora en tres puntos importantes:
- Mejor balance de grises
- Mejor seguimiento de gamma
- Temperatura de color más cerca de 6500K
Es uno de esos cambios sencillos que merece la pena hacer nada más sacarlo de la caja. El problema es que no sale gratis.

La contrapartida: cae el brillo y también el contraste
Con la configuración por defecto, el monitor se mueve aproximadamente entre 420 y 430 nits. Al pasar a “Medium”, baja a unos 340 nits. No solo cae el brillo, también baja bastante el contraste.
Además, hay un detalle algo molesto en el menú. Aunque al subir brillo por primera vez te puede preguntar si quieres desactivar el ahorro de energía, eso no basta. El monitor tiene además un ajuste dedicado con varios presets de ahorro, y si lo desactivas del todo puedes rascar unos pocos nits extra. No es una diferencia enorme, pero ya que estás, conviene dejarlo bien configurado.

Uniformidad, fugas y glow: correcto sin más
La uniformidad de brillo no es perfecta. Hay desviaciones, y también aparecen variaciones de color, especialmente a brillos altos. Cuando bajas el brillo, la estabilidad mejora bastante.
Si vas a usar este monitor para edición, aquí la recomendación es simple: trabaja con el brillo más contenido. Vas a tener un comportamiento más estable del panel y menos variaciones visibles.


Con las fugas de luz ya sabes cómo funciona esto en IPS: es bastante lotería. En esta unidad se aprecia alguna fuga, pero nada que me pareciera un drama. Donde sí se nota un poco más es en el IPS glow, ese efecto de elevar los negros o distorsionarlos cuando cambias el ángulo de visión. Aquí está algo más presente que en otros IPS de la competencia con mejor nivel de negro.

Modos de color: DCI-P3 y sRGB están, pero van demasiado cerrados
El monitor incluye modos dedicados para espacios de color, algo que en principio siempre se agradece. El modo DCI-P3 hace un recorte de gama de alrededor del 94,1%. La calibración de color como tal no está mal, pero otra vez fallan blancos y grises.
Y aquí llega la limitación importante: este modo parece seguir una especie de gamma 2.6 en alusión al DCI-P3 original, y no puedes cambiarlo. En esos modos dedicados puedes tocar el brillo, pero no la gamma ni la temperatura de color. Van bloqueados.



Si buscas un aspecto más estándar de PC, especialmente para jugar, la recomendación es clara: usa el modo Jugador 1. Ahí sí tienes libertad para ajustar parámetros y dejarlo con una presentación más coherente para uso general y gaming.
Con el modo sRGB pasa algo muy parecido. El recorte también ronda el 94,1%, los colores quedan razonablemente contenidos, pero la parte de grises vuelve a estar desbalanceada y no puedes corregirla desde el propio modo. Es una pena, porque la idea de tener modos de gama limitada está bien, pero su ejecución se queda a medias.



Calibración manual e ICC: el monitor mejora bastante
Con ajustes manuales y sonda, el comportamiento mejora de forma evidente. Se aplicaron ajustes personalizados de temperatura de color para quedarse cerca de los 6500K sin sacrificar tanto brillo como ocurre usando el preset “Medium”.
Eso sí, conviene recordar algo básico: aunque compres exactamente el mismo modelo, cada panel tiene sus variaciones. Copiar ajustes puede acercarte, pero no te va a dejar dos unidades clavadas.


Después de calibrarlo y generar un perfil ICC, los resultados mejoran bastante, especialmente en:
- Balance de grises
- Precisión del color
- Consistencia general en DCI-P3
Ese tipo de perfil ICC es mucho más relevante para edición y reproducción de contenido que para jugar. Para gaming puro, no es el punto decisivo de compra. Pero si quieres afinarlo para trabajo de color, el panel responde mejor tras calibración de lo que aparenta nada más encenderlo.

HDR400: cumple con la etiqueta, no con la experiencia de un HDR serio
En esta LG G6 27G640A IPS Review, el HDR hay que ponerlo en su sitio. Es compatible con HDR400, sí. Pero esto no es HDR real al nivel de un mini LED o un OLED. Aquí no hay milagros.
Lo positivo es que en HDR se puede variar la temperatura de color, algo que no siempre permiten otros monitores. El mayor brillo se consigue con el modo Custom, rondando los 440 nits.
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En las mediciones HDR, la luminancia pierde detalle en la parte alta. Y en la curva PQ EOTF, como suele pasar con monitores sin atenuación local real, no se pueden reproducir bien los negros profundos.
Eso significa que puedes obtener una imagen algo más vistosa en determinadas escenas, pero no una experiencia HDR transformadora.

Cobertura HDR y volumen de color
Donde sí cumple razonablemente es en que no pierde color en HDR. Los números son estos:
- BT.2020: alrededor del 72% de cobertura de gama
- UHDA-P3 / DCI-P3: aproximadamente 95%
- Volumen de color en BT.2020: cerca del 63%
Aquí conviene no confundir cobertura de gama con volumen de color. El volumen tiene en cuenta también el brillo, y por eso los porcentajes siempre salen algo más bajos.






Tiempos de respuesta y overdrive: aquí está una de sus mejores bazas
Pasando al rendimiento en movimiento, este monitor sí tiene argumentos serios. No incluye backlight strobing ni funciones raras de ese estilo, pero sí varios modos de overdrive, y el comportamiento general es bueno.
Modo Fast: el ajuste más equilibrado
El modo que más compensa es Fast. Ofrece unos 4,64 ms de tiempo de respuesta inicial, con un poco de overshoot. Ese overshoot se puede notar si eres especialmente observador, pero en la práctica no me parece especialmente molesto.

Modo Normal: menos overshoot, más ghosting
Si eres de los que no soportan nada de overshoot, puedes bajar a Normal. Ahí el overshoot se reduce muchísimo, pero los tiempos suben hasta unos 6,51 ms, así que aparece más ghosting.
Es el típico intercambio de siempre: o un poco más de nitidez agresiva con cierto artefacto, o más limpieza en transiciones a costa de dejar algo más de estela.


Retención de imagen en pruebas extremas: sí, pero no es preocupante
Aquí hubo un detalle curioso. Durante pruebas duras como el UFO Test, especialmente usando el modo de overdrive más agresivo, aparecieron retenciones de imagen bastante rápido. Esto no es exclusivo de OLED. También puede ocurrir en IPS si fuerzas mucho el panel con patrones extremos.
En este caso aparecieron incluso antes de lo habitual, a los pocos segundos con el modo Faster. Se quedan visibles como pequeños puntos del test UFO, pero desaparecen al cabo de un rato con contenido variado o simplemente esperando unos minutos.
Jugando no te va a pasar, así que no es un problema real de uso. Aun así, es otra razón para no recomendar el modo Faster como ajuste habitual.


Overdrive adaptativo con la tasa de refresco: muy buen punto para VRR
Uno de los apartados más interesantes de este monitor es que los modos de overdrive se adaptan a la frecuencia de refresco. Y esto, aunque suene técnico y poco sexy, es importantísimo en el uso real.
En muchísimos monitores, pones un overdrive fuerte y cuando bajas hercios aparecen cantidades absurdas de overshoot. Aquí está mucho mejor resuelto.
Comportamiento a 120 Hz
A 120 Hz, el modo Fast sigue siendo el recomendado. Se mueve en torno a 7,55 ms de tiempo de respuesta inicial y con menos overshoot que a 300 Hz. Eso demuestra que sí hay adaptación.
De hecho, incluso puedes usar Faster a 120 Hz porque el overshoot crece muy poco y el tiempo baja a unos 6,74 ms.

Comportamiento a 60 Hz
También a 60 Hz se puede usar Faster con un pequeño overshoot y unos 6,58 ms. Si aun así molesta, puedes bajarlo un escalón y quedarte alrededor de 7,13 ms, aunque el overshoot no desaparece del todo hasta llegar al modo Normal.
Para jugar con G-Sync o VRR, esto viene de lujo porque no tienes que estar cambiando el overdrive según el juego o los fps a los que te estés moviendo.

G-Sync, VRR e input lag: muy buen comportamiento en juego
El monitor es compatible con G-Sync y además está certificado por Nvidia. Durante las pruebas no apareció ningún tipo de parpadeo, y el funcionamiento general fue bastante bueno.
También incorpora un modo de baja latencia de LG que funciona bien. El input lag es bajo y sin compromisos, así que merece la pena dejarlo activado.


Compatibilidad con PS5 y consolas: muy bien, con una pega rara
Otro punto fuerte de esta LG G6 27G640A IPS Review es la parte de consolas. En PlayStation 5 la compatibilidad es bastante buena:
- 4K con supersampling hasta 120 Hz
- Compatibilidad con VRR
- 1440p también funcional

La pega extraña está en el ALLM. Debería poder activarse, especialmente teniendo en cuenta que el monitor usa HDMI 2.1 de ancho de banda completo, pero no fue posible hacerlo funcionar. Se probaron opciones del menú y distintas versiones HDMI sin dar con la tecla.
No queda claro hasta qué punto puede estar interfiriendo el modo de baja latencia de LG, pero incluso desactivándolo tampoco se consiguió activar el ALLM en la consola. No es el fin del mundo porque el input lag ya es bajo, pero sí una rareza teniendo en cuenta las especificaciones.

Conectividad y accesorios incluidos
En conectividad, el monitor viene bastante completo. Además de DisplayPort y HDMI 2.1, incorpora:
- Hub USB
- USB-C con señal de vídeo
- Carga por USB-C de hasta 15 W
Eso sí, en la caja solo se incluye cable DisplayPort además del cable de alimentación, que en este caso usa fuente externa. También hay un pequeño clip para organizar cables y la documentación habitual.

Diseño, ergonomía y calidad de construcción
La base me ha gustado. Es sólida y de aluminio. Ergonomía tampoco le falta: puedes regular altura, inclinación, reclinación, ponerlo en vertical en ambos sentidos y girar la pantalla sin necesidad de mover la base.

Hasta ahí, bastante bien. Donde se cae es en dos cosas:
- Se tambalea demasiado
- La calidad general del cuerpo del monitor no convence
El monitor tiembla con facilidad. Le das un pequeño toque y se mueve bastante. Y, peor todavía, al ajustar la altura aparecieron crujidos laterales bastante fuertes sin estar forzando nada raro. No sé si fue cosa de esta unidad concreta, pero desde luego la sensación no fue buena.

Acabado mate, extras y sonido integrado
Donde sí me sorprendió para bien fue en el acabado mate. Es de los más ligeros que he visto en bastante tiempo. No llega a ser glossy, obviamente, pero para ser mate deja una imagen bastante limpia y con poca suciedad visual añadida por el tratamiento.

También incluye algunos extras típicos como estabilizador de negros y presets de imagen que, siendo sinceros, normalmente no se usan demasiado.

Y luego están los altavoces integrados. Aquí no hay que dar rodeos: son malísimos. De hecho, probablemente los peores altavoces integrados que he probado nunca en un monitor. En la práctica, es como si no estuvieran.
Comparativa directa: el gran problema de este LG es que existe el KTC H27R6 que es mejor en casi todo
El LG 27G640A no es un mal monitor. Ese es el resumen honesto. Tiene cosas buenas y en juego responde bien. Pero el gran problema es que la competencia aprieta muchísimo.
La referencia clara aquí es el KTC H27E6 analizado anteriormente. Cuesta menos, rondando los 200 €, y en varios apartados sale mejor parado:
- Más brillo
- Mejor contraste
- Mejor reproducción de color
- Mejor calibración de fábrica
- Mejor calidad de construcción

Eso sí, el LG tiene una baza importante: los tiempos gray-to-gray están mejor resueltos. Aunque el KTC llegue a 320 Hz con overclock, el LG maneja mejor el equilibrio de tiempos iniciales y overshoot. En uso real, además, el ajuste adaptativo del overdrive según la frecuencia de refresco hace que sea una opción más sólida si valoras mucho ese comportamiento con VRR.
Ahora bien, también hay que poner eso en contexto. La diferencia en gray-to-gray no es algo que la mayoría vaya a notar de forma enorme en la práctica. Hay que ser bastante observador. En cambio, brillo, contraste, calibración y construcción sí son apartados que se perciben con mucha más facilidad.



Conclusión directa
Terminando la review del LG G6 27G640A-B, mi opinión es bastante simple: no está mal, pero no lidera su rango de precio.
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Sus puntos buenos son claros:
- 300 Hz en 1440p a precio aceptable
- Buen comportamiento en tiempos de respuesta
- Overdrive adaptativo muy útil con VRR y G-Sync
- Conectividad aceptable
- Acabado mate muy ligero
Y sus puntos flojos también:
- Precalibración floja en grises y blancos
- Brillo y contraste empeoran al intentar ajustar la temperatura más de lo que me gustaría
- HDR muy limitado
- Glow IPS algo más visible que en otros rivales
- Calidad de construcción decepcionante
- Altavoces integrados pésimos, como de costumbre
- El ALLM no quedó operativo pese a que debería
Si buscas la mejor relación calidad-precio pura, el KTC sigue pareciéndome mejor compra. Si prefieres irte a una marca más conocida como LG y valoras especialmente que el overdrive esté mejor ajustado a distintas tasas de refresco, entonces este modelo tampoco me parece una mala opción por unos 250 €.
Ver precio del KTC H27E6
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Pero siendo directos: es un monitor correcto con un precio interesante, no un chollo imbatible.
Si baja más de precio, se vuelve bastante más fácil de recomendar. A su precio habitual, entra en la conversación, pero no la domina.

