TCL 25G64
Monitor Full HD de 24,5 pulgadas con 300 Hz, panel IPS, Quantum Dot y mini LED. Una opción muy potente para quien quiere seguir jugando en 1080p con más brillo, color y contraste de lo habitual.
Lo mejor
- Color muy amplio para ser un monitor 1080p gaming.
- Brillo altísimo para su categoría.
- 300 Hz con buen rendimiento y overdrive equilibrado.
Lo peor
- Uniformidad de color bastante mala.
- La base ocupa demasiado para el tamaño del panel.
- Pocas zonas y ojo con el flickering PWM.
Ideal para
- Jugadores que quieren seguir en 1080p y tener una experiencia decente en HDR por poco precio.
- PCs que todavía rinden muy bien en Full HD.
- Usuarios que vienen de un TN antiguo o de un VA curvo veterano.
No lo compraría si...
- Quieres dar el salto a 1440p a corto plazo.
- Buscas uniformidad de color seria para trabajo profesional.
- Te molesta mucho el blooming o eres sensible al flickering.
Ver datos completos
SDR
En 3x3 contraste bajo para tener LD
HDR
Gaming PC
Compatibilidad PS5
Conectividad
Construcción, peana y extras
El TCL 25G64 es uno de esos monitores que, sobre el papel, llaman la atención al instante. Estamos hablando de un panel Full HD de 24,5 pulgadas, 300 Hz, tecnología IPS, mini LED y además Quantum Dot. Todo eso en un formato y un precio que, sinceramente, no son nada habituales.
La gran pregunta es obvia: ¿realmente compensa el TCL 25G64 o se queda en una lista de especificaciones bonita para la caja? Después de revisar construcción, ergonomía, color, brillo, contraste, HDR, blooming, tiempos de respuesta, VRR y compatibilidad con consola, la respuesta tiene bastante más matices de lo que parece.
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Qué trae el TCL 25G64 y primeras sensaciones
El empaquetado del TCL 25G64 incluye lo básico, pero bien resuelto:
- Fuente de alimentación externa
- Cable DisplayPort
- Documentación
- Reporte de calibración
- Peana y soporte




La peana me ha sorprendido para bien por calidad y por el sistema de guiado de cables. En ergonomía, va bastante sobrado. Permite:
- Ajuste de altura
- Inclinación y reclinación
- Giro
- Pivotado vertical en ambos sentidos


De hecho, se puede girar el monitor sin tener que mover la base, algo que siempre se agradece en escritorio. El único punto negativo claro aquí es que la base me parece demasiado grande para el tamaño del panel. No es algo dramático, pero sí ocupa más de la cuenta.
En líneas generales, la construcción del TCL 25G64 me ha parecido buena, con un diseño bastante minimalista y coherente con su rango de precio.

Puertos, OSD y acabado de pantalla
En conectividad, el TCL 25G64 ofrece:
- 2 HDMI
- 1 DisplayPort
- Salida de audio jack de 3,5 mm
- Conector de alimentación
No incorpora altavoces, así que el jack está pensado como salida de audio, no como sistema de sonido integrado.

Para navegar por el menú OSD se utiliza un único joystick iluminado. Me ha parecido cómodo, sencillo y bien resuelto. No hace falta inventar demasiado cuando algo tan simple funciona.

El acabado de la pantalla es mate y, además, bastante marcado. Esto tiene la ventaja clara de frenar reflejos muy bien, pero también trae su peaje. Los colores pierden algo de viveza y en blancos puede apreciarse cierta granulación. En este modelo, ese efecto existe. No es exagerado, pero está ahí.

Color y modos de imagen del TCL 25G64
Aquí es donde el TCL 25G64 empieza a ponerse serio. Tiene varios modos profesionales y, además, se pueden ajustar brillo y temperatura de color. En estos modos, el ajuste que mejor encaja es claramente warm, es decir, cálido.
Modo sRGB
El modo sRGB presenta un recorte de gama algo mayor de lo que me gustaría, pero no está mal resuelto. Lo realmente destacable aquí es la calibración. Un Delta E por debajo de 1 es una barbaridad para un monitor gaming de este precio.
Si el azul estuviera un pelín más extendido, sería casi perfecto. El balance de grises está muy bien conseguido, la temperatura de color está prácticamente donde debe y el gamma sigue el estándar sRGB de manera bastante convincente, aunque algo elevado. El balance RGB también está bien, con el azul ligeramente bajo.



Modo Rec.709
También hay modo Rec.709, algo poco habitual en un monitor gaming y más útil para quien toque contenido de vídeo. La cobertura es muy parecida a sRGB, aunque aquí el recorte de gama es algo menor. Eso sí, la precisión de color, aun siendo buena, queda por debajo del modo sRGB.
La diferencia principal está en el gamma, que va orientado a 2.4, más en la línea de vídeo y televisión. El balance de grises sigue bastante bien.



Modo Adobe RGB
En Adobe RGB, el TCL 25G64 cubre aproximadamente un 88,9%. No está nada mal para el tipo de monitor que es. La precisión de color vuelve a ser buena, aunque hay algunos verdes y azules que se escapan un poco más. El balance de grises mantiene un nivel sólido, aunque algo peor que en sRGB.


Modo DCI-P3
El modo DCI-P3 es especialmente bueno. La cobertura llega al 93% y la precisión de color está entre las mejores que he visto en un monitor gaming. Incluso con algún verde más desviado, el Delta E máximo de 2,23 sigue siendo muy bueno.
También el balance de grises está bastante bien resuelto. Si alguien quiere usar el TCL 25G64 para trabajo con color sin sonda, este es uno de los modos que merece la pena tener muy en cuenta.



El mejor modo si vas a jugar o si vas a calibrarlo manualmente
Si el uso principal va a ser gaming, o si trabajas con color pero sí tienes sonda, yo recomiendo usar el monitor en gama original. ¿Por qué? Porque pierdes algo de precisión frente a los modos cerrados, sí, pero ganas en amplitud de color.
En ese modo, el TCL 25G64 sube hasta:
- 92% Adobe RGB
- 97% DCI-P3
Y eso coincide con lo anunciado. De hecho, entre los monitores 1080p que he ido probando, este es de los que tienen el color más amplio.


Lo ideal aquí es poner la temperatura de color en warm y usar Gamma 1, que es el ajuste que más se acerca al estándar sRGB. También se puede usar el modo usuario con ajustes manuales para una calibración personalizada.

Con una calibración manual orientada a DCI-P3 D65, el monitor mejora todavía más. Eso sí, los perfiles ICC están más enfocados a trabajo con color y reproducción de contenido que a gaming puro.

Brillo y contraste nativo: una bestia para ser 1080p
El brillo del TCL 25G64 está, directamente, muy por encima de lo habitual en su categoría. En prácticamente todas las mediciones se mueve por encima de 500 nits.
Según la sonda y el modo, se puede ver:
- Más de 600 nits en modo usuario con una sonda antigua
- En torno a 560 nits en warm con esa misma referencia
- Más de 500 nits reales con la sonda más precisa
En resumen, el TCL 25G64 es de los monitores 1080p más brillantes que he probado. El contraste nativo también es bastante bueno para ser un IPS, aunque aquí, lógicamente, la gracia de verdad está en el local dimming.

Cómo funciona el mini LED en el TCL 25G64
El TCL 25G64 utiliza retroiluminación mini LED con 180 zonas. Sobre el papel, no son muchas. De hecho, es un número que puede sonar escaso. Pero aquí entra en juego el algoritmo, y tengo que decir que me ha sorprendido bastante.
Para quien no esté familiarizado con ello, un monitor mini LED divide la retroiluminación en zonas que se pueden atenuar o apagar en función del contenido. Eso permite mejorar negros y contraste, pero como no se controla píxel a píxel, cuando un objeto brillante está cerca de uno oscuro aparece el conocido blooming, ese halo alrededor de las luces.

Qué pasa en pruebas duras de contraste
En un patrón tipo checkerboard, el salto en nivel de negro existe, pero es pequeño. Ahí se nota que 180 zonas son 180 zonas. Es una prueba especialmente cruel para este tipo de sistema, y tanto en SDR como en HDR no sale especialmente favorecido.

Comparado con otros mini LED, como algunos modelos de Xiaomi o KTC, el negro en ese escenario técnico es menos profundo. Aun así, eso no cuenta toda la historia, porque el local dimming depende muchísimo del tipo de contenido.
En contenido real mejora bastante más de lo que parece
Si en vez de una prueba extrema usas escenas o patrones más cercanos a la realidad, el comportamiento cambia mucho. Por ejemplo, en una medición típica de blanco máximo y negro máximo, el nivel de negro puede bajar hasta 0,008, dando un contraste de más de 68.000:1. Obviamente eso no representa el uso normal, pero sirve para ver hasta dónde puede llegar.
Con patrones mezclando rectángulos negros y blancos, el contraste mejora de forma notable frente al local dimming desactivado. No es una medición estandarizada, pero sí es útil para entender en qué situaciones el TCL 25G64 saca pecho.

Qué modo de local dimming conviene usar
Probando distintos patrones, el modo medium parece el más equilibrado tanto en negro como en brillo. De hecho, está muy cerca del modo high en luminancia, pero con un comportamiento bastante sensato.

Brillo SDR y HDR según APL: comportamiento muy curioso
Una de las cosas más llamativas del TCL 25G64 es cómo responde a distintos niveles de APL, es decir, al porcentaje de imagen brillante en pantalla.
En SDR, con local dimming en medio o en alto, el pico de brillo aparece alrededor del 25% de APL, rozando mucho los 1000 nits. Es una curva bastante rara. En muchos monitores mini LED esto se comporta de otra forma, así que aquí seguramente hay una decisión relacionada con consumo o regulación energética.

En HDR, el comportamiento es muy parecido, pero con una buena noticia: no he encontrado pérdidas de brillo aparentes como sí ocurre en otros modelos. Con un 100% de APL se queda rondando los 800 nits, y en diferentes porcentajes mantiene bastante bien el tipo.

Calibración HDR del TCL 25G64
En HDR hay varios modos, y cada uno va asociado a ajustes de temperatura de color y de local dimming. Después se pueden retocar, así que no estás completamente atado a una configuración cerrada.
El mejor punto de partida general me parece el modo DisplayHDR con temperatura de color en warm. Conviene evitar el ajuste estándar de temperatura porque mete demasiado azul y, encima, reduce brillo.

Un detalle importante es que, aunque esto no sea OLED, la calibración HDR varía según el APL, precisamente porque el brillo cambia con el local dimming activo. En un 100% de APL, por ejemplo, la curva PQ EOTF sale peor que en otros escenarios.




En BT.2020, el TCL 25G64 llega a un 76%, una cifra bastante razonable. La precisión de color está en la línea habitual de los monitores con Quantum Dot, y cuando se mide el volumen de color, que también tiene en cuenta el brillo, se queda por debajo del 70% de BT.2020.





Blooming y experiencia real en escritorio
Aquí me ha dejado mejor sensación de la esperada. En escritorio, el TCL 25G64 me ha parecido incluso mejor resuelto que otros mini LED con más zonas. Por ejemplo, no se nota ese efecto de “las zonas persiguiendo el ratón” que sí aparece en algún competidor.



Eso no significa que el blooming desaparezca. Ni mucho menos. Con fondos negros y elementos muy brillantes se aprecia halo, especialmente si miras el monitor desde un lateral. Ahí se nota todavía más.

En navegador, por ejemplo, algunos iconos de Chrome pueden mostrar ese halo alrededor. Lo que ocurre es que, para tener solo 180 zonas, la implementación está mejor trabajada de lo que esperaba.
Glow rojizo, fugas y uniformidad
Como sucede en otros monitores con Quantum Dot, el TCL 25G64 tiende a mostrar un glow rojizo al ver tonos oscuros desde ciertos ángulos. No hablo de un bug de tinte rojo, sino del comportamiento típico de esta capa.
La buena noticia es que con el local dimming activo ese efecto se reduce bastante.

En cuanto a fugas, mi unidad podría haber salido mejor. Hay algunas visibles en la parte superior y, además, me ha tocado un píxel vago que en fondos oscuros puede llegar a apreciarse.

La uniformidad de brillo es mejorable, pero aceptable. Donde sí pincha claramente es en la uniformidad del color, que me parece bastante mala. Y esto ocurre tanto en gama original como en modos profesionales, aunque en estos últimos mejora un poco.
Esto tiene una consecuencia importante: el centro puede estar muy bien calibrado, pero las esquinas desvían color. Para gaming no me parece un drama. Para trabajo serio de color, sí puede ser un problema si se va a usar a brillo alto.


Tiempos de respuesta y overdrive a 300 Hz
El TCL 25G64 no solo destaca por color y brillo. También tiene 300 Hz, y eso obliga a mirar bien el apartado de respuesta.
Primero, un detalle práctico: a 300 Hz con HDR el monitor llega como máximo a 8 bits. Si lo bajas a 240 Hz, puedes usar 10 bits, algo útil para reducir banding en contenido HDR.

Hay tres modos de overdrive, y el más recomendable en general me parece Fast.
- Fast: tiempo medio inicial de 5,65 ms y sin overshoot apreciable
- Fastest: baja hasta 3,64 ms, pero sube el overshoot y eso sí se nota



En el UFO Test, el modo Fastest no llega a ser inutilizable, pero sí genera artefactos visibles tanto en fondos claros como oscuros. Por eso, aunque el número impresione más, no me parece la opción ideal para uso real.


Rendimiento a 240 Hz
Si prefieres usar 240 Hz para aprovechar 10 bits, el mejor ajuste sigue siendo Fast. Aquí se mueve en torno a 5,54 ms sin overshoot. El modo más agresivo vuelve a reducir tiempo, pero con más artefactos todavía.

Comparativa con otros monitores rápidos
Frente al Titan Army de 300 Hz, el comportamiento es parecido, aunque diría que el Titan Army controla algo mejor el ghosting en transiciones oscuras. Y frente al KTC de 400 Hz, lógicamente esos 100 Hz extra se notan: hay menos motion blur y mayor definición en movimiento, así que para competitivo puro el KTC sigue teniendo ventaja.

FreeSync, G-Sync Compatible e input lag
El TCL 25G64 es compatible con FreeSync Premium tanto en SDR como en HDR. Probado con gráfica Nvidia, aunque no esté certificado oficialmente como G-Sync Compatible, funciona bastante bien.
Puede apreciarse algo de flickering mínimo, sobre todo con local dimming activo en según qué escenas, pero no he visto nada especialmente molesto. Con el local dimming desactivado, el parpadeo es todavía menor.

En input lag no hay modo específico de reducción, pero los números entran dentro de lo totalmente normal.

Compatibilidad con PS5 y uso por HDMI
En la web oficial se indica que los HDMI del TCL 25G64 son 2.1, aunque por comportamiento no parece que tengan todo el ancho de banda de un HDMI 2.1 completo. Por ejemplo, no permite hacer supersampling a resoluciones superiores y en consola queda limitado a 1080p.
Aun así, sí permite activar:
- VRR
- ALLM
Y eso no es tan habitual en monitores 1080p de este tipo.

Si lo vas a usar a 120 Hz o 60 Hz en consola, también recomiendo dejar el overdrive en Fast. Sigue manteniendo muy poco overshoot y tiempos razonables.


PWM, flickering y fatiga visual
Uno de los temas más debatidos en monitores mini LED es el de la retroiluminación PWM. Es un sistema basado en parpadeo a alta frecuencia y puede influir en la fatiga ocular de algunas personas.
Aunque la marca anuncia certificaciones relacionadas con luz azul y similares, por lo que he podido comprobar el TCL 25G64 sí muestra algo de flickering. Más que el KTC, menos que el Xiaomi. Sin instrumental específico no puedo cuantificarlo con exactitud, pero no me extrañaría nada que efectivamente use PWM, como ocurre en otros modelos de esta categoría.

Precio del TCL 25G64 y si merece la pena
El precio del TCL 25G64 se mueve alrededor de los 200 y poco euros, aunque en oferta ha llegado a verse por 180 euros. Y aquí está la clave de todo.
Porque por unos 200 euros también puedes encontrar algún 27 pulgadas 1440p IPS de 180 Hz. El problema es que ese monitor, salvo oferta muy fuerte, normalmente no va a tener ni los colores tan amplios de este TCL 25G64, ni 300 Hz, ni mini LED, ni ambas cosas a la vez.
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Por eso este modelo tiene mucho sentido para un perfil muy concreto:
- Quien tiene un PC que todavía rinde bien en 1080p
- Quien no quiere entrar ahora en el gasto de cambiar gráfica y procesador
- Quien viene de un monitor antiguo tipo TN de BenQ Zowie o de un VA curvo ya veterano
- Quien quiere mejorar fluidez, color y contraste sin exigir más al equipo
Ahí el TCL 25G64 encaja de maravilla. Le da una vida nueva al apartado visual de los juegos sin pedir un salto de hardware detrás.
Lo mejor y lo peor del TCL 25G64
Lo mejor
- Colores amplísimos para ser un 1080p gaming
- Muy buena calibración en varios modos profesionales
- Brillo altísimo para su categoría
- 300 Hz con buen rendimiento general
- Local dimming mejor implementado de lo que esperaba con 180 zonas
- Buena ergonomía y calidad de construcción
- Compatibilidad interesante con VRR y ALLM
Lo peor
- Uniformidad de color bastante mala
- La base ocupa demasiado
- El blooming existe y se nota en ciertas situaciones
- Algo de flickering y posible uso de PWM
- Si ya estás acostumbrado a 27 pulgadas y 1440p, volver a 24,5 pulgadas y 1080p puede costar mucho
Conclusión final
El TCL 25G64 me parece, si no el mejor, sí uno de los mejores monitores 1080p que hay ahora mismo. Está muy bien equilibrado entre color, brillo, contraste y rendimiento en movimiento. Y eso no es fácil de encontrar, menos aún por este precio.
No es perfecto. La uniformidad de color es su punto más flojo y el número de zonas del mini LED limita lo que puede hacer en escenas complicadas. Pero aun con eso, el resultado global es sorprendentemente bueno.
Si tu idea es dar el salto a 1440p a corto plazo, probablemente tenga más sentido ahorrar para otra cosa. Pero si estás contento con tu PC actual, juegas en 1080p y quieres un monitor que suponga un salto claro en casi todo sin disparar el presupuesto, el TCL 25G64 es una compra muy seria.
En resumen: un monitor rarísimo en el buen sentido. Y precisamente por eso, muy interesante.
